Mónica García GómezMM
Ministra de Sanidad
«Gracias. Señora Valido, entiendo su cansancio y su frustración. Lo hemos visto materializado hace bien poquito con los menores, como usted bien decía. Es hacerse cargo, hacerse cargo no solamente desde el Gobierno canario, sino hacerse cargo desde el Estado y desde todas las comunidades para poner en el centro la vida de la gente, la vida de los niños y las niñas. El Partido Popular no ha sido capaz. Se ha dejado llevar por los cantos de sirena de la ultraderecha y ahí está, inmerso en la insolidaridad, en la falta de empatía y en la falta de visión del Estado, tal y como usted nos ha descrito. Efectivamente, lo que le he dicho es que el Gobierno de España se hace cargo, y usted lo sabe. Que el Partido Popular no se haga cargo, ya lo sabemos, pero el Gobierno de España se hace cargo; se ha hecho cargo el Ministerio de Inmigración, se ha hecho cargo el Fondo de Garantía de Servicios Públicos Fundamentales, y yo le reitero mi compromiso de que desde el Sistema Nacional de Salud nos queremos hacer cargo, de que desde el Ministerio de Sanidad nos queremos hacer cargo, porque, como usted bien decía, esto no es caridad. ¡Claro que no es caridad! ¡Claro que esto no es una ayuda! Hay quien considera que el sistema sanitario público es eso, es caridad, es una ayudita a los que lo necesitan, una especie de beneficencia. No, es el sistema robusto que ejemplifica los valores que tenemos como sociedad y los valores que tenemos como personas. Yo empatizo y creo que puedo imaginarme las dificultades por las que pasan y el sufrimiento que está atravesando la isla de El Hierro y el sufrimiento que están atravesando los profesionales que están trabajando en el Hospital Insular Nuestra Señora de los Reyes. Es el tercer hospital más pequeño de España y ha demostrado una entrega sin precedentes. Ha demostrado que no solamente están enfrentando una presión asistencial extrema, sino que además lo hacen asumiendo esa carga de ver tragedias diarias que sacuden a cualquiera, como pueden ser personas sin nombre identificadas únicamente con códigos fríos; niños que han presenciado, como decía antes, cómo arrojaban a sus seres queridos porque estaban fallecidos; personas que vienen en un estado de salud absolutamente terrible, con daños neurológicos; personas fallecidas con lo que se llama pie de patera, una infección que está causada por el contacto prolongado con el agua salada, la orina y las heces acumuladas durante la travesía. Y me gustaría dirigirme a las señorías de esta bancada, a las señorías de VOX, esos que rompen Gobiernos por la distribución de cuatrocientos niños y niñas -cuatrocientos niños y niñas-, que rompen Gobiernos porque su máxima prioridad es no atender a cuatrocientos niños y niñas. (Aplausos). Yo sé que les molesta que les digamos que son niños y niñas, pero es que en ese electrocardiograma de corazón de piedra no caben niños y niñas en extrema necesidad. Y entiendo, por supuesto, toda esa frustración y esa falta de solidaridad. También quiero detenerme un momento a pensar en aquellos que ni siquiera han tenido la oportunidad de llegar, aquellos que no han llegado a la orilla, aquellos cuya vida se quedó en el fondo del Atlántico. Vidas truncadas que -insisto- huyen de la pobreza, de la miseria y de las cada vez peores condiciones climáticas, como haríamos todos y cada uno de nosotros en esta Cámara.»
Fragmento 1 de 2 de esta intervención.