Francisco Javier Ortega Smith-MolinaVox
Diputado
«Muchas gracias, presidenta. Señor ministro Marlaska, no le voy a decir nada que usted no haya escuchado ya muchas veces de nuestro grupo parlamentario. Supongo que también lo habrá escuchado cuando va a los actos institucionales de la Policía y de la Guardia Civil. Esos en los que usted se tiene que poner cada vez más lejos para que el ruido de los abucheos del público no le recuerde que es usted el peor ministro desde que se aprobó la Constitución. (Una señora diputada: ¡Sí, hombre!). Es usted, señor ministro -y en esta comparecencia sobre los asuntos por los que comparece-, sin lugar a dudas -podríamos calificar- el máximo exponente de su Gobierno en dos cuestiones: en el desprestigio de las instituciones y en el abandono de los españoles. (Aplausos). No hace falta volver a insistir que nada desprestigia más las instituciones que indultar a los corruptos, aprobar leyes de amnistía para conseguir los votos que les faltan en las investiduras, llegar a acuerdos con los herederos de la banda terrorista ETA y llevar a cabo todo tipo de corrupciones, de los cercanos y allegados a su Gobierno, cuando no del propio Gobierno. Tampoco hace falta insistir demasiado en recordar que no hay nada peor que haber abandonado a los españoles en el peor momento, cuando sufrimos esa terrible pandemia, y haberlo hecho aplicando mecanismos que fueron declarados inconstitucionales, como los dos estados de alarma que firmó su Gobierno, porque vulneraban nada menos que derechos constitucionales fundamentales de los españoles. No hay nada peor que abandonar a los españoles ante la terrible crisis energética que supuso para muchas familias situaciones verdaderamente alarmantes. O abandonar, con sus leyes fanáticas, al sector primario a través de la aprobación de esa Agenda 2030 y de ese Pacto Verde Europeo, que están llevando a la ruina al campo y a la pesca españoles. O, por ejemplo, no hay nada que abandone más a los españoles que el haber dejado desprotegidas nuestras fronteras, provocando la inseguridad en nuestras calles, como consecuencia de esa absurda política de fronteras abiertas y esa entrada masiva, desordenada e ilegal de inmigrantes menas. Como tampoco ha dejado más desprotegidas a nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado que cuando, por ejemplo, usted decidió que había que desmantelar el OCON-Sur, y luego ocurrió la tragedia de Barbate, dejando a nuestros agentes abandonados ante las narcolanchas. (Aplausos). Tampoco es un buen ejemplo las permanentes cesiones que ustedes hacen al Gobierno de Marruecos, al que usted ha citado precisamente esta mañana. Y, cómo no, el último ejemplo de abandono a los españoles ha sido tras las terribles riadas en Valencia y en otras provincias. Pongamos un ejemplo. Ustedes son capaces de activar 22 millones de euros para la construcción de un centro de inmigrantes ilegales en Algeciras y, por el contrario, no son capaces de entregar ese dinero a todas aquellas familias que de verdad lo necesitaban desde el minuto uno.»
Fragmento 1 de 4 de esta intervención.