Francisco Javier Ortega Smith-MolinaVox
Diputado
«También demuestra un fracaso del sistema autonómico; otra vez más, los intereses partidistas; otra vez más, la falta de competencias; otra vez más, el 'y tú más' del que estamos hartos los españoles, y, cómo no, las consecuencias de la descoordinación, las consecuencias de la desviación de responsabilidades y la tardanza y la falta de liderazgo en resolver una situación de emergencia. Y cómo no -ya se lo he mencionado-, el fracaso en la prevención, en la anticipación y en la alerta, porque si hubieran alertado realmente de las graves consecuencias que se cernían sobre la población, se habrían tomado medidas a tiempo. Hubo tiempo para tomarlas, pero ustedes estaban más preocupados en echar balones fuera y ver qué responsabilidades tenía la comunidad autónoma. Es un fracaso también manifiesto de las políticas del fanatismo climático que tanto le gusta a esa coalición del bipartidismo que forman ustedes con el Partido Popular. Esas malditas agendas 2030, ese Pacto Verde Europeo, esa permanente lucha contra el sentido común, destruyendo presas, no queriendo aprobar un plan hidrológico nacional con la interconexión de las cuencas, no llevando a cabo la limpieza de los cauces de los ríos, no permitiendo la limpieza de los montes. Ese fanatismo de ecolojetas de salón es el que luego pagan sus graves consecuencias todos los españoles. El resultado de su gestión, señor ministro, ha sido el de la gestión criminal de una emergencia que pudo predecirse y alertarse, en la que se debió actuar con todo el rigor y todos los medios, especialmente en las primeras setenta y dos horas y no ir mandando unidades a cuentagotas, y con una unidad de mando que hubiese coordinado todos los recursos. Solo podemos felicitar a quienes siempre cumplen con su deber y no son ustedes, no es el Gobierno, son las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado -la Policía Nacional, la Guardia Civil- (aplausos), las Fuerzas Armadas -siempre olvidadas, siempre mal pagadas-, las policías locales, las policías municipales, los servicios de emergencia y, cómo no, esos cientos de miles de voluntarios que en toda España pusieron toda la carne en el asador para ayudar a sus compatriotas. (Aplausos).»
Fragmento 3 de 4 de esta intervención.