Teresa Jordà i RouraERC
Diputada
«Y decimos inmoralidad porque el informe del estado de la pobreza elaborado en 2024, este año, nos habla de la terrorífica cifra de casi un 65 % de la población que no ha podido permitirse el lujo -y digo el lujo, cuando no debería ser así- de comer carne o pescado en ninguna de sus comidas, en ninguna, y es una cifra que aumenta cada año. De ahí la importancia de que el Estado español también se pusiera las pilas y legislara para poner freno al desperdicio alimentario. Y, entrando rápidamente en materia, como el balance de las medidas que hasta el momento hemos conseguido en el Grupo Republicano, en Esquerra Republicana, destacaré solo algunas. En primer lugar, incluir la prevención como la primera opción en la jerarquía de prioridades. Lo defendemos siempre así, lo hicimos en la pasada legislatura en la ley de residuos. Para nosotros el mejor residuo es el que no se genera, porque del mismo modo la no generación de excedente alimentario es la opción óptima para no provocar pérdidas; es sencillo de seguir. Hemos conseguido, por tanto, que la prevención sea recogida en primer término de la jerarquía de prioridades; también incorporando en los contratos públicos -para nosotros muy importante- cláusulas para la prevención de pérdidas y desperdicio alimentario. Nos parece básico que en los pliegos de cualquier contrato del sector público se incluyan las prácticas adecuadas desde el punto de vista del desperdicio alimentario, como al final, gracias a la negociación, también hemos podido conseguir; además de incluir la posibilidad de regular la especulación. Esta actividad se desarrolla en distintas zonas agrícolas para recuperar los excedentes que, aunque son totalmente comestibles, se tiran, a menudo porque no son bonitos de ver. Pues hemos conseguido que se reconozca la soberanía de las comunidades autónomas para regular esta actividad sin ánimo de lucro para prevenir las pérdidas de alimentos.»
Fragmento 6 de 8 de esta intervención.