Juan Antonio Valero MoralesSumar
Diputado
«Gracias, presidenta. En las clases de la ESO me pasaba igual: normalmente, llegando a los viernes, era siempre más complicado. Entiendo a sus señorías, pero pido un poco de atención. Gracias. (Risas.-Aplausos). Decía que en nuestro país se agotan los recursos naturales mientras se están desperdiciando alimentos; mientras 733 millones de personas pasan hambre en el mundo, como consecuencia de la acumulación capitalista, y mientras los desperdicios alimentarios generan cerca de un 10 % de los gases de efecto invernadero. Por eso, esta ley se compromete con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de esa satánica Agenda 2030, promulgada por la no menos diabólica Naciones Unidas. Por tanto, esta ley interviene en la cadena alimentaria para afrontar uno de los grandes retos de nuestra época: la crisis climática y su amenaza a la seguridad alimentaria. Ante esta realidad, lo que está encima de la mesa es un modo inviable de producción y consumo. Es tiempo de reducir, es tiempo de decrecer. Frente a la lógica capitalista del derroche, toca disminución controlada y progresiva. (Aplausos).»
Fragmento 1 de 5 de esta intervención.