María Jesús Moro AlmarazPP
Diputada
«Señorías, ya que estamos cerca de la Navidad, hagamos un ejercicio metafórico clarificador antes de seguir. Imagínense que se acercan a ustedes con un documento encuadernado de 250 páginas, con letra minúscula y apretada, y en la primera página leen: El abajo firmante se compromete y le entrega en este acto un millón de euros con la única condición para la entrega del nominal de que en los próximos cinco segundos firme este documento. Claro, el personaje de nuestra metáfora preguntará: ¿Y las 249 páginas siguientes qué dicen? ¿A qué me obligan? ¿Debo leerlas? Pero no tengo tiempo en cinco segundos. No se moleste, dirá el proponente, es una pura formalidad que no le obliga a devolver la cantidad recibida ni al pago de intereses; la letra es muy pequeña y en todo caso relata las condiciones para que su comunidad de vecinos se beneficie con una lluvia de millones que, si usted no firma, nunca recibirá su comunidad y no le dejarán vivir en paz. Y preguntará: Pero ¿tendrá consecuencias negativas para ellos? No, hombre, no, no, no; son pequeñas incomodidades, pequeñeces, errores, nada comparado con poder contar con un dinero que no podríamos tener si usted no firma. Señorías, un prudente ciudadano, le diría: no firme, nadie da duros a cuatro pesetas. Este texto de la portada del millón de euros, ignorando los 249 folios restantes y decenas de artículos de esta ley, es la ley que debatimos. (Aplausos). ¿Es, por tanto, una ley beneficiosa para la transformación de la justicia, como ha defendido con vehemencia el señor Aranda o como hace en otras ocasiones el señor Bolaños? No es así.»
Fragmento 2 de 5 de esta intervención.