Elma Saiz DelgadoPSOE
Ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones
«¿Y qué cambios introduce esta reforma? El real decreto ley aborda tres modalidades de jubilación: la jubilación demorada, que incentiva a quienes deciden seguir trabajando más allá de la edad de jubilación; la jubilación activa, que permite combinar trabajo y pensión con menos restricciones; y la jubilación parcial, que facilita una transición gradual hacia el retiro favoreciendo la contratación de nuevos trabajadores. Para ello este decreto ley modifica normas importantes: la Ley General de la Seguridad Social, el Estatuto de los Trabajadores y también la ley de clases pasivas. Es decir, afecta tanto a personas trabajadoras del sector privado como al personal laboral y a todo el personal funcionario del sector público. Señorías, permítanme explicarles brevemente cada modalidad con más detalles y además acompañándolo de ejemplos que ayuden a la ciudadanía a entender el impacto real de esta reforma. En primer lugar, la jubilación demorada. En este caso hablamos de las personas que, pudiendo jubilarse, deciden continuar trabajando, es decir, trabajar más tiempo y recibir más pensión. Hasta ahora, y desde el año 2022, por cada año trabajado más allá de la edad legal de jubilación se reconocía un 4 % adicional de pensión. Una cantidad a tanto alzado era otra opción o una opción mixta entre estas dos. Como les decía anteriormente, los datos nos dicen que es una realidad que cada vez más personas optan por trabajar más allá de la edad legal de jubilación y esto se debe en parte a que el número de jubilaciones demoradas se ha duplicado desde la reforma de pensiones. En el año 2019 eran el 4,8 % y ahora están cercanas al 10 %, y esto es una buena noticia por varias razones. Demasiadas veces pensamos en este tema solamente en términos de sostenibilidad del sistema de pensiones, pero no se trata solo de eso. Tenemos que abrir el foco y entender un poco mejor la sociedad en la que vivimos. Cada vez vivimos más años y en mejores condiciones y debemos plantearnos una pregunta: ¿puede la sociedad en la que vivimos permitirse el lujo de prescindir del talento sénior? Creo, sinceramente, que no. Así también lo consideran los agentes sociales y por eso hemos alcanzado este acuerdo del que nace este real decreto ley. Y se lo digo con claridad: no debemos pasar página al valor que aportan los trabajadores de más edad. De hecho, debemos premiar esa permanencia en el mercado de trabajo porque nos beneficia a todos.»
Fragmento 4 de 12 de esta intervención.