Ignacio Gil LázaroVox
Diputado
«En abril de 2022, tras reunirse el presidente Sánchez con Mohamed VI, se pactó una hoja de ruta para la reapertura de la aduana de Melilla y la apertura de una nueva en Ceuta. Esa hoja de ruta no se ha cumplido manifiestamente por parte del Gobierno marroquí por más que Sánchez y el señor ministro de Asuntos Exteriores reiteren sistemáticamente declaraciones equívocas y engañosas tratando de tapar o disfrazar esa realidad del incumplimiento marroquí. Lo que está ocurriendo en Ceuta y Melilla -y conviene hacer también este apunte- no es solo responsabilidad del Gobierno de Sánchez, es también responsabilidad de sus respectivos gobiernos locales, que no han plantado cara con claridad en los últimos años a las estrategias de marroquización en todos los ámbitos -incluido el económico- impulsadas por Mohamed VI. Ante esta realidad, el Grupo Parlamentario VOX reitera que el futuro de Ceuta y Melilla ha de construirse mirando exclusivamente a España y, en especial, a aquellas provincias con las que históricamente estas dos ciudades han tenido más relación. Y hay que hacerlo, además, abordando medidas concretas. Hay que dar un refuerzo efectivo y real a nuestras fronteras para combatir la inmigración ilegal que amenaza la identidad española de ambas ciudades, su seguridad y su prosperidad. Por supuesto, tenemos que poner fin a los fraudes en el padrón. Hay que realizar fuertes inversiones estatales que mejoren los servicios públicos de ambas ciudades y garanticen también la prioridad nacional -la prioridad de nuestros compatriotas- en el acceso a todas las ayudas sociales. Tenemos que promover iniciativas económicas y fiscales que atraigan inversión privada y un marco jurídico estable, seguro y claro que permita, precisamente, alentar esa inversión. Hay que abaratar y aumentar la frecuencia de los viajes entre la Península y las dos ciudades autónomas para fomentar el turismo y las relaciones sociales y económicas de estas con el resto de España. Y, desde luego, debemos acabar con todas las subvenciones y ayudas económicas de España a Marruecos porque no tiene ningún sentido financiar a quien ejerce una competencia desleal sobre nuestros productos, amenaza nuestra integridad territorial y pretende ahogar económicamente a Ceuta y Melilla.»
Fragmento 2 de 3 de esta intervención.