29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Carmen Navarro LacobaPP

Diputada

«Gracias, presidenta. Señorías, el Grupo Parlamentario Popular solicita la comparecencia del ministro titular de la Función Pública para informar sobre las actuaciones del Gobierno dirigidas a garantizar la prestación sanitaria de los funcionarios de Muface, incluidos los 8000 que prestan servicio en el extranjero. Nos encontramos a cinco días de descifrar el futuro de una política pública que debería cumplir este mismo año cincuenta años, que afecta a un millón y medio de funcionarios y a sus familias, y que atañe a una prestación básica para ellos, como es el servicio de salud. Estamos a cinco días para ver si se resuelve el vodevil de licitaciones, correcciones, mensajes teledirigidos en prensa a las aseguradoras y advertencias veladas a los funcionarios. Todo, además, muy al estilo sanchista: sin rendir cuentas en esta Cámara, sin el diálogo con el principal partido de la oposición y sin acuerdo previo con las comunidades autónomas, especialmente quiero recordar a las catorce donde gobierna el Partido Popular, y que serían las encargadas de gestionar su fracaso y su desaguisado. Por supuesto, sin reunirse con las aseguradoras, aunque si bien la rápida y opaca maniobra del viernes por la tarde, muy ochentera, también para asaltar Telefónica desde un despacho de la Moncloa, se trata de otras de sus estrategias para poner fin a las hostilidades y comprar así la vuelta de Adeslas a Muface. Nada es descartable con este Gobierno. Tampoco se han reunido con los sindicatos, ni con CSIF ni con ANPE, que es el mayoritario en la educación, cuando el 60 % de los mutualistas son docentes, y a pesar de las manifestaciones multitudinarias que les han hecho a las puertas del ministerio y también a las puertas de la ya anunciada huelga, como han hecho esta mañana, que prevén y anuncian para próximas semanas. Sabemos que los sindicatos para el Gobierno solo cuentan si son de parte, ahora también hemos sabido que había una reunión prevista el viernes entre el ministro y Comisiones Obreras y UGT. Qué desinterés, ¿verdad? O qué casualidad, señorías socialistas. Todo en la sombra, todo en el terrible e ineficaz espacio de gestión pública socialista al que nos tienen acostumbrados. Ningún Gobierno había logrado deteriorar tanto el sistema de Muface como para llevarlo al peligro de extinción. Bueno, sí, tenemos que recordar que fue Zapatero, el ideólogo del sanchismo -que continúa su deriva contra el Estado y contra todo aquello que funciona en España-, quien acabó también con el régimen de jubilación de clases pasivas. Quizás ahí empezó todo. Pero ya sabemos que no hay límites imposibles para el sanchismo; ningún aspecto de los cimientos del modelo de Estado que no estén dispuestos a reformular. Como decía, este espectáculo responde a una nueva prueba de ineficacia de la gestión pública sanchista o es, quizás, otro movimiento torpe, pero muy calculado, de la reforma encubierta del Estado que parece que están haciendo en todos los órdenes. Sí, porque si los jueces hacen su labor, ustedes dicen que hay lawfare; si la justicia les persigue por su corrupción, ustedes nos anuncian, como ayer, una reforma de acceso a la carrera judicial y así colocar a los suyos; si la empresa privada no les baila el agua, ustedes la califican de tecnocasta y colocan a un militante socialista al frente de la misma. Por tanto, ni instituciones ni empresa privada se salvan; mucho menos se iba a salvar la Función pública de este país. Si su ineficacia e inoperancia les delata, ustedes desmantelan Muface, dejando en el limbo la atención sanitaria de millón y medio de españoles y fomentando la visión de que Muface es un privilegio innecesario. Sí, sí. Eso lo dijo el ministro en prime time en una entrevista cuando dice que solo uno de cada tres funcionarios elige esta prestación. ¿Es que acaso tienen menos derecho aquellos que eligen Muface y que les ampara el marco de la ley, o es que a ustedes les da alergia el principio de libertad de elección? El relativismo socialista es para todo y todo lo pudre. Las cosas valen únicamente si afectan al líder o a su entorno, pero, si no, son accesorias, prescindibles o de opinión cambiable.»

Fragmento 1 de 3 de esta intervención.

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