Cayetana Álvarez de Toledo Peralta-RamosPP
Diputada
«Señorías, el Gobierno no ha apoyado la transición en Venezuela ni la liberación de los presos políticos, diecisiete de ellos españoles. Por no hacer, no ha hecho ni lo más elemental, que es llamar a las cosas por su nombre. Señorías del Grupo Parlamentario Socialista, repitan con el presidente de Chile, ya que no quieren hacerlo con nosotros: Maduro es un dictador. Ahora están celebrando su fracaso contra Franco. Nosotros sí decimos que Franco fue un dictador. De hecho, esta Cámara votó por unanimidad, hace ya veintitrés años, la condena del franquismo. Ustedes, en cambio, solo ven dictaduras en ojo ajeno o, lo que es peor, blanquean a los sátrapas que consideran suyos, afines. ¿O cuál es su plan, señorías? ¿Esperar de brazos cruzados y dentro de cincuenta años conmemorar que Maduro murió tranquilamente en su cama? Y apuntarse el mérito, claro, con su correspondiente condecoración. Señorías, las dictaduras se perpetúan gracias a dos mentiras: la mentira del apaciguamiento y la mentira de que no hay alternativa. Dice el ministro que la solución es el diálogo. ¿Saben cuántos procesos de diálogo han patrocinado Zapatero y otros? Más de veinte. ¿Y para qué han servido? Para dar oxígeno a la tiranía. El apaciguamiento es un negocio próspero y no, la resignación no es una opción. Los venezolanos no están condenados a sobrevivir bajo una tiranía narcocriminal y eso depende también de nosotros. ¿Qué puede, qué debe hacer España? Primero, demostrar valentía. Bastaría con una milésima parte de la que exhiben los líderes venezolanos, asediados, secuestrados y torturados. No les pidamos más heroísmo, seamos nosotros decentes.»
Fragmento 3 de 5 de esta intervención.