Cayetana Álvarez de Toledo Peralta-RamosPP
Diputada
«Segundo, decir y defender la verdad. ¡Qué papelón el de España y, por extensión, el de Europa! Tanto denunciar los bulos y la desinformación para luego decir que no ganó Maduro, pero, oye, tampoco Edmundo. Entonces, ¿quién ganó, señorías? ¿Napoleón Bonaparte? Tercero, promover la acción de la justicia. Esta Cámara, también a instancias de mi grupo, ha exigido al Gobierno que impulse la causa contra Maduro ante la Corte Penal Internacional. ¿A qué espera el Gobierno para acatar el mandato del Congreso y, por cierto, el fiscal Khan para actuar? Cuarto, reforzar y ampliar las sanciones. Se lo advertimos: rebajarlas en vísperas de las elecciones era un gravísimo error que solo serviría para envalentonar a los criminales, como sucedió. Quinto, dejar de financiar a la dictadura. Evidente, ¿no? Ojalá lo fuera. Hace unos días, nada menos que en la audiencia para su confirmación como secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio dijo que Chevron lleva años llenando las arcas de un régimen corrupto y criminal y anunció un cambio de política. ¡A ver si es verdad! A ver si el lobby petrolero no acaba dejando las promesas de Trump en papel mojado, y a ver qué hace el Gobierno de España. El señor Albares justificó el lunes su condescendencia con Maduro por la necesidad de proteger a las empresas españolas. Una excusa más, probablemente. Y yo pregunto: señorías de izquierdas, ¿deben los derechos humanos y la vida y la dignidad de millones de personas supeditarse a los intereses de una petrolera? Si es así, díganlo abiertamente, reconózcanlo. Y en cuanto a Repsol, no quiere asumir las consecuencias económicas de su apuesta por la Venezuela chavista, de sus estrategias de inversión. Bien, pero al menos que asuma las consecuencias morales. Sus fotos y acuerdos con Delcy Rodríguez el pasado septiembre, en plena ola represiva, son éticamente inaceptables.»
Fragmento 4 de 5 de esta intervención.