Elvira Velasco MorilloPP
Diputada
«Aún hay mucho por hacer. Sigue sin existir conciencia por parte de los profesionales sanitarios de que cualquier tipo de agresión física, insulto y amenaza es una lacra de repercusión social que afecta a la propia actividad sanitaria, a la relación de confianza entre el sanitario y el paciente, a la salud del propio personal agredido y a la atención sanitaria que reciben los usuarios, pacientes y sus familiares. Si analizamos los últimos datos publicados, vemos que, en el año 2023, en atención primaria y extrahospitalaria se notificaron 40,80 agresiones por cada mil profesionales, mientras que en atención hospitalaria se notificaron 17,37; un total de 14 657 notificaciones, correspondiendo un 57 % a atención primaria y un 43 % a atención hospitalaria, datos que lamentablemente, con respecto al informe de 2022, se han incrementado. El personal médico y el personal de enfermería son los que reportan un mayor porcentaje de agresiones en comparación con el resto de categorías de profesionales existentes en las instituciones sanitarias, que aparecen recogidas bajo el epígrafe de 'otras'; con lo cual, realmente no sabemos a quiénes afecta dentro de esas 'otras profesiones sanitarias', siendo las mujeres de entre 35 y 55 años el perfil de profesional agredido. Un 37 % de las agresiones ocurren en consulta y, en segundo lugar, en el área de hospitalización, seguido de cerca por los puntos de admisión e información de hospitalización, porque hay otro personal que trabaja en el centro sanitario que también recibe agresiones. La mayoría de las notificaciones son por insultos y amenazas. La causa alegada más frecuente de agresión está relacionada con la atención percibida por el usuario, seguido de las relacionadas con las demandas del usuario. Respecto al perfil de la persona agresora, es un usuario paciente en un 72 % de los casos, mientras que el perfil de la familia acompañante representa el 28 %.»
Fragmento 3 de 6 de esta intervención.