Guillermo Mariscal AnayaPP
Diputado
«Señorías, la manifestación del 18 de enero hizo que muchos españoles abrieran los ojos. Esos miles de personas que en Extremadura, en Cáceres, se manifestaron contra el cierre de Almaraz nos han dado un ejemplo que debemos agradecer y que nos sirve de guía. (Un señor diputado: ¡Muy bien!-Aplausos). Sus representantes nos acompañan hoy en la tribuna para manifestar, una vez más, el sentir y la honda preocupación de la comarca del Campo Arañuelo. Por ese motivo les damos las gracias. (Aplausos). Hoy no hablamos solo de energía; hablamos de coherencia, de estrategia, de supervivencia económica y de autonomía estratégica, porque estamos ante la enésima demostración del doble rasero con el que este Gobierno maneja las políticas públicas: antepone siempre su ideología a las personas. Mientras aquí, en España, la exministra Ribera dictó la sentencia de muerte de la energía nuclear, en Bruselas ahora la defiende con sorprendente fervor. Mientras aquí impulsó su cierre irresponsable y precipitado, la Comisión Europea, a la que ella pertenece, presentará en pocos días su nuevo programa de producción nuclear. ¿Por qué esta energía, que es reconocida por la Unión Europea como una herramienta fundamental para la descarbonización y la reindustrialización, está siendo demonizada por este Gobierno? Los representantes del Partido Socialista defienden fuera lo que niegan dentro; un cinismo que compromete nuestro futuro.»
Fragmento 2 de 5 de esta intervención.