Guillermo Mariscal AnayaPP
Diputado
«Cataluña. Un 60 % de la energía eléctrica que se consume allí depende de Ascó y Vandellós. ¿Qué futuro les espera a las fábricas del cluster químico de Tarragona y a sus 11 000 empleados, el más importante del arco mediterráneo? ¿Qué les dirán cuando la electricidad se dispare y los costes hagan inviables esas empresas o no llegue el suministro eléctrico? Las centrales nucleares españolas se encuentran entre las más seguras del mundo. En ellas se genera el 20 % de la electricidad de nuestro país con apenas el 6 % de la potencia instalada. Hablamos del 25 % de la electricidad libre de emisiones de nuestro país; 25 %. Cerrarlas significaría enviar a la atmósfera cada año 20 millones de toneladas de CO2 adicionales. ¿Esa era la transición verde de Pedro Sánchez de la que tanto habla? ¿Esa era la transición verde? ¿O más bien la transición de Sánchez sería la segura subida de precios con la desaparición de reactores nucleares? (Aplausos). Como vemos, no hay razones ni económicas ni de sostenibilidad ambiental ni de autonomía estratégica para el cierre. España necesita un modelo energético que cuente hoy con energía nuclear porque es una pieza clave en esa ecuación. ¿Tan dañina puede ser una ideología o, mejor dicho, una obsesión, señores de Grupo Socialista? ¿Tan dañina es esa obsesión? Y les miro a ustedes. Cerrar las centrales es un error monumental, un suicidio energético, una decisión basada en la ideología y no en la racionalidad. Señorías, aún estamos a tiempo de que rectifiquen. Ahora, en el Grupo Parlamentario Popular les anunciamos que no vamos a rendirnos, que la estrategia que este grupo parlamentario lleva para que esto no suceda seguirá toda la legislatura y en el Gobierno del presidente Feijóo cambiaremos esta torna. Gracias. (Aplausos.-Un señor diputado: ¡Bravo!).»
Fragmento 5 de 5 de esta intervención.