Rafael Cofiño FernándezSumar
Diputado
«En 1943, en un pueblecito francés, el profesor Albert Lory se despedía así de sus alumnos: 'Me temo que ya no daré más clases. No sé cuánto tiempo me queda aún. Como la lección de hoy será muy breve, he querido elegir un buen libro. Me lo dio el profesor Sorel. No lo quemaron con los otros porque lo escondí en mi habitación y así lo salvé del fuego. Todo lo que vais a escuchar fue algo que escribieron grandes hombres; fue escrito en una noche de entusiasmo hace ya mucho tiempo, hace ciento cincuenta años. Eran hombres de diferente condición y no entraron en polémica aquella noche. Todos se pusieron de acuerdo en aquella noche maravillosa. Otros hombres querrán destruir este libro, es posible que acabe en el fuego, pero no lo borrarán de la memoria. Vosotros lo recordaréis siempre. Por eso ustedes, los jóvenes, son tan importantes. Ustedes son la nueva nación'. Y comenzó a leer: 'Declaración de los Derechos Humanos. Artículo primero: Todos los hombres nacen y permanecen libres y son iguales en derechos. Artículo segundo: La finalidad de todos los partidos políticos es la de proteger los derechos naturales inalienables del hombre. El derecho a la libertad, la fraternidad, la igualdad y la resistencia a la tiranía. Artículo tercero: El principio de todo Gobierno reside en la propia nación. Ningún grupo, ningún individuo, puede ejercer una autoridad que no emane única y exclusivamente del pueblo'. El texto corresponde a Esta tierra es mía, una película de Jean Renoir que se estrenó dos años antes de terminar la Segunda Guerra Mundial. El protagonista, que es Charles Laughton, interpreta a un profesor tímido, pusilánime, que no ejerce ningún tipo de resistencia ante la barbarie nazi. Por una serie de circunstancias se vuelve valiente, deja la cobardía en el armario y se enfrenta de una forma valiente a la resistencia al totalitarismo fascista y nazi. La escena corresponde al momento en que los nazis entran en la clase y se lo llevan para detenerlo.»
Fragmento 1 de 4 de esta intervención.