Diputado
«Todo esto no es ficción: detrás de cada ejemplo hay personas de carne y hueso, amigos y familiares con nombres y apellidos, españoles del montón que atraviesan a diario situaciones intolerables. Son intolerables per se porque la crisis habitacional que hay en España ataca su dignidad, su libertad, su autonomía, su privacidad, su estabilidad emocional, su posibilidad de poder organizar el futuro, la posibilidad misma de tener hijos, conciliar y estar cerca de los suyos. Pero intolerable es también en relación con la experiencia del país del que venimos. Nacer en un hogar en propiedad y que te espere un cuchitril no es progreso, ni siquiera en la acepción que el Partido Socialista da a esta palabra. (Aplausos). Y pasar de tener dos casas a tener dos compañeros de piso tampoco suena a avance o a mejora. Que ayer con un sueldo pudieras formar una familia y que hoy con dos y trabajando de sol a sol a lo que puedes aspirar es a tener una mascota tampoco parece un gran logro del que sacar pecho.»
Fragmento 2 de 10 de esta intervención.