Diputado
«Señora ministra, la edad de oro de la propiedad coincidió con la edad de oro de los barrios, las pequeñas ciudades, las familias, la natalidad, los vínculos fuertes, el ahorro, la seguridad, la independencia económica de la gente corriente, es decir, con el poder de las familias y los españoles, cualesquiera, frente a la arbitrariedad de políticos y la voracidad del mercado. Y ahora que todo esto se ha desmoronado, la era de la precariedad que se abre ante nuestros ojos coincide con la edad de oro de los minipisos, los Lexatines, las adicciones, las depresiones, las pantallitas, los mataleones, la pobreza infantil, los exiliados, el invierno demográfico, los tumbos de un lado a otro y los suicidios, sí, los suicidios también, que no paran de aumentar. Antaño, habríamos dado causas materiales, lo habríamos vinculado a la extensión de los agobios económicos, el aumento de la soledad, la inestabilidad perpetua, el nomadismo habitacional, el desplome del poder adquisitivo, la falta de recursos o el desarraigo. Hoy, los cantamañanas de este Gobierno nos dicen que no, que todo eso tiene que ver solamente con la masculinidad tóxica y el heteropatriarcado. (Aplausos). Hay que tenerlos bien grandes, la verdad.»
Fragmento 4 de 10 de esta intervención.