29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Carlos Hernández QueroVox

Diputado

«Ahora vamos con la segunda idea de que la libre circulación de personas, mercancías y capitales iba a generar espontáneamente un orden mejor en nuestras ciudades y que ahora serían paraísos cosmopolitas donde nos libraríamos de todo atavismo, podríamos hablar mil idiomas, probar sabores exóticos, aprender costumbres pintorescas, cruzarnos con estudiantes internacionales y disfrutar de barrios vibrantes y multiculturales donde jamás nos encontraríamos con nuestra ex. Lo que callaban, de nuevo, los apóstoles de estas medidas es que lo de la ciudad global también tenía truco y que entre palabras bonitas y promesas de una Arcadia feliz en verdad estaban convirtiendo nuestras ciudades en espacios sin alma, en lugares vacíos, a medio camino entre el parque temático y el gueto, a caballo entre un centro comercial infinito y una 'zona No Go'. Lo que callaban, también, es que mientras unos -los menos- disfrutaban de restaurantes sofisticados, servicios a domicilio y mano de obra muy barata, los más lo que tenían era inseguridad cotidiana, machetazos, precios desorbitados, sustitución cultural, barrios irreconocibles y problemas de vivienda. Sí, problemas de vivienda, porque hoy el españolito medio vive emparedado, vive en mitad de un sándwich, en tierra de nadie, entre los barrios de precios prohibitivos y los barrios de tránsito prohibido; entre las fortunas extranjeras, que compran a tocateja lo que los nuestros ni siquiera pueden soñar con adquirir a plazos, y los inmigrantes de bajos recursos, que acaparan ayudas y alquileres sociales; entre los maletines y las bandas. Tanto unos como otros han desplazado de su entorno a los españoles medios y les han convertido en extraños en su propia tierra. (Aplausos).»

Fragmento 2 de 5 de esta intervención.

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