Etna Estrems FayosERC
Diputada
«No vamos a negar, como decía el compañero de Bildu, que los procesos administrativos de cambios administrativos son complejos y largos y que muchas veces son complicados, y muchos ayuntamientos celebrarían que se pudieran simplificar, pero debe hacerse de forma seria. No puede ser que tomemos una norma y la doblemos de tal forma que, en lugar de ayudar, lo que haga es devolvernos a las épocas en las que, al servicio de la especulación, se rebajen las garantías ciudadanas en los procesos administrativos y urbanísticos y que se sumen cosas como que, para hacer frente a la emergencia habitacional, la única respuesta es construir más y más. Nosotros vamos a negar la mayor. Construir más no es una solución mágica para mejorar el acceso a la vivienda y conseguir que más gente pueda acceder. Y hay datos. La vivienda no se comporta, respecto al mercado de la oferta y la demanda, como otros mercados. En esta línea, hay dos estudios realizados en San Francisco y en Nueva York que explican que cuando se construye un bloque en un barrio, las viviendas que están a 100 metros a la redonda bajan entre un 1 y un 2 % su precio; pero advierten que, dentro de un radio de 500 metros, los pisos suben hasta un 10 %. Y un tercer estudio de Mineápolis, que compara los precios de antes y después de la construcción de un bloque, señala que los pisos más caros se abaratan en un 3 %, pero los demás se encarecen en un 7 %. El hecho es que, en definitiva, construir más no significa que sea más fácil acceder a la vivienda, sino que contribuye o puede contribuir a hacer que los más vulnerables, como siempre, no puedan seguir pagando un piso en su barrio y tengan que irse de su casa para que vaya a vivir allí gente más rica que ellos. De hecho, ha habido épocas en la historia reciente de Cataluña y de España en las que se ha construido más que nunca y, a pesar de ello, los precios se han disparado. Me parece que todos estábamos presentes y conocimos la burbuja inmobiliaria.»
Fragmento 6 de 7 de esta intervención.