Diputado
«Señora Montero, no pretenderá hacernos creer que la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo son organizaciones fascistas o ultraderechistas. Por favor, un respeto a la justicia de este país. (Aplausos.-Una señora diputada: ¡Muy bien!). Señora Montero, la corrupción es una constante en su carrera política. Usted ha sido la dama de los ERE y es ahora la señora de la trama. Usted es vicepresidenta del Gobierno responsable de Hacienda y vicesecretaria general del Partido Socialista, nada más y nada menos. Por delante de sus ojos pasó todo el dinero, enchufes y mordidas que están investigando cuatro juzgados y que tiene a sesenta personas sentadas en el banquillo. Usted hizo la vista gorda mientras la trama corrupta defraudaba a su Gobierno, a nuestro país, casi 400 millones de euros entre los casos de hidrocarburos y mascarillas; participó en el sospechoso rescate de Air Europa, empresa por la que mediaba el señor Aldama; su departamento fabricó un informe para exculpar al hermano de Sánchez de delitos fiscales -¿se acuerda?-, después de tributar en Portugal por un trabajo al que no asistía. Acusan a su jefe de gabinete de cobrar 25 000 euros por aplazar deudas para determinadas empresas. Usted ponía la mano en el fuego por él. Señora Montero, cuando estalló el caso PSOE, usted dijo del señor Ábalos: Yo sí sé lo que haría. Aplíquese el cuento. Yo sé lo que usted debería hacer. (Aplausos). Asuma responsabilidades, está en el centro de esta trama de corrupción. Usted lo sabía todo y lo tapó, y tiene que decirnos exactamente por qué. (Aplausos).»