29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Jaime Miguel De los Santos GonzálezPP

Diputado

«Gracias, presidente. Efectivamente, la violencia que se ejerce contra las mujeres es una lacra que entre todos tenemos que combatir. Es un delito insoportable que nos interpela a todos, pero mucho más a quienes tenemos responsabilidades públicas. Por eso son tan graves las últimas noticias que hemos conocido y más aún el silencio presidente Sánchez y de todo su Gobierno. Vinieron los de la izquierda radical diciendo que nos iban a salvar de todo con sus maximalismos ultraortodoxos y su meter miedo a todo el mundo. Hablando de escudo social, engañaron a los necesitados, a los desencantados y a los muy muy muy progres. Y al PSOE, señora ministra, le enredaron en una metamorfosis que nos ha conducido al peor Sánchez, al de la miseria moral. Lo que cabría preguntarse es si mientras rodeaban el Congreso poniendo en jaque la democracia y agrediendo a policías también violentaban a mujeres, como dicen que hace el señor Monedero en la universidad. (Aplausos). La ideología de género que ustedes representan es la que pretende hacer pasar al nacido varón por un peligro en potencia, y quizá en eso tengan razón, pero dentro de sus filas. Fíjense en Monedero, en Errejón, en Pablo Iglesias, presuntos agresores, probados dictadorzuelos y machistas de manual. Pero si mandan es porque Pedro Sánchez quiere. Claro, que Pedro Sánchez tenía como mano derecha a un individuo que elegía a sus acompañantes en un catálogo de mujeres prostituidas que luego pagábamos todos. Un Partido Socialista que lo mismo que incluía en sus estatutos la abolición de la prostitución metía entre sus filas al Tito Berni y a sus acompañantes, a Koldo, a Ábalos y a los sinvergüenzas con palacete en Perú o a todos los que gastan el dinero de los parados en mujeres prostituidas. Pregúntenle a la señora Montero. Mientras tanto, las mujeres de la izquierda, en silencio. Digo yo que quizá aprobaron la ley del solo sí es sí para allanar el camino a esta panda de sinvergüenzas a los que tenemos que poner coto. Muchas gracias. (Varias señoras y señores diputados: ¡Muy bien!.-Aplausos).»

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