Júlia Boada DanésSumar
Diputada
«Además, el pacto actualiza las medidas del ordenamiento jurídico actual, alineándolas con las leyes claves aprobadas en esta y en la pasada legislatura, destacando con especial relevancia la urgencia de trasponer la directiva sobre la lucha contra la violencia contra las mujeres aprobada en el Parlamento Europeo el año pasado. Asimismo, este nuevo pacto mejora el abordaje de la violencia machista que sufren las mujeres de sectores más vulnerables y establece adoptar medidas de prevención, detección, atención, protección y acompañamiento a esta diversidad de mujeres vulnerables: mujeres migrantes, mujeres gitanas, mujeres con discapacidad... También hemos incorporado un aspecto clave: la necesidad de evaluar cómo afecta la situación habitacional a las víctimas de violencia machista, incluyendo las ejecuciones hipotecarias, así como el papel que todo ello puede desempeñar en el ejercicio de la violencia económica, porque la crisis de la vivienda impacta duramente en estas mujeres. (Aplausos). El pacto refuerza las medidas de la violencia vicaria, la violencia más atroz de todas. Desde 2013 la violencia machista ha dejado 474 huérfanos y más de 60 menores asesinadas, más de 60; una cifra insoportable que nos exige actuar con urgencia y contundencia. Este pacto avanza en la mejora de los protocolos de detección de esta violencia en el ámbito sanitario y educativo, así como de más formación para todos los profesionales y las profesionales que tengan un contacto habitual con niños, niñas y adolescentes, y especialmente para todo el personal al servicio de la Administración de Justicia.»
Fragmento 2 de 5 de esta intervención.