Mario Cortés CarballoPP
Diputado
«China bloquea plataformas internacionales y vigila cada interacción en redes sociales bajo el pretexto de garantizar la armonía social; Rusia utiliza leyes contra las fake news para prohibir redes sociales extranjeras y perseguir a periodistas; en Cuba se coarta el acceso a Internet, se bloquean redes sociales y sitios web y se vigila a los usuarios; y en Venezuela -supongo que de ahí habrán sacado la inspiración para esta iniciativa- crearon hace unos años la Red Patria, un mecanismo de control y vigilancia masiva con opción de reportar actividades consideradas desestabilizadoras para el régimen de Nicolás Maduro. Como ven, fracasó, y creo que deberían tomar nota de ello. (Aplausos). En todos estos casos, la excusa siempre fue la misma: proteger a la sociedad de injerencias extranjeras y combatir la información falsa. Las medidas que está impulsando el Gobierno socialista, de la mano de sus socios comunistas y nacionalistas, recuerdan mucho a lo que les acabo de contar. Son medidas que representan claros retrocesos democráticos bajo la excusa de combatir la desinformación, pero que no buscan otra cosa que silenciar los graves casos de corrupción del Gobierno de Pedro Sánchez. Televisión Española, a la que han puesto ustedes de ejemplo, ya ha perdido su imparcialidad para convertirse en un palmero del Gobierno. Para eso se repartieron ustedes los consejeros el mismo día de la dana de Valencia, acto miserable que les acompañará siempre. (Aplausos). Buscan influir en las líneas editoriales de los medios de comunicación mediante ayudas económicas condicionadas, como el plan de digitalización, dotado con 124 millones; politizan los organismos reguladores para intervenir el contenido de las redes sociales; desarrollan una inteligencia artificial gubernamental, el proyecto ALIA, con sesgos ideológicos y clara falta de transparencia -ahí sí que hay falta de transparencia-; compran el control de empresas tecnológicas con 2500 millones de euros de dinero público para colocar a amiguetes que controlen Movistar; y crean la ley de transparencia en medios, que no es más que un mecanismo político para decidir qué es desinformación y qué son los considerados pseudomedios. Y como última ocurrencia, hoy nos traen la propuesta de una red social pública, otro paso hacia un control total del ecosistema informativo, al más puro estilo soviético. ¿Quién decidirá qué contenido es aceptable? ¿Qué garantías habrá para evitar que la plataforma no se convierta en un instrumento de censura? ¿Quién se atreverá a hacer críticas en una red social controlada por el Gobierno? La historia y la experiencia recientes nos han enseñado que estas iniciativas siempre derivan en censura, abuso y falta de libertades. Es cierto que la desinformación es un gran problema, pero la solución está en capacitar a los ciudadanos mediante educación mediática y digital, en dotarlos de herramientas de verificación y en exigir a las plataformas digitales responsabilidad y transparencia en su algoritmo. Finlandia nos ofrece un ejemplo exitoso: programas educativos desde edades tempranas han reducido significativamente el impacto de la noticia falsa sin recurrir al control estatal y a la censura. Pero, claro, señores socialistas, un ciudadano informado, formado y con criterio es difícil de manipular, ¿verdad? Es mejor optar por la censura y el control del relato.»
Fragmento 2 de 3 de esta intervención.