Júlia Boada DanésSumar
Diputada
«A pesar de estos avances notables, los permisos destinados a la maternidad, paternidad y a los cuidados todavía son insuficientes. La duración de los permisos y la falta de remuneración de algunos suponen grandes esfuerzos para las familias y se convierten en claros condicionantes materiales para muchas personas que desean tener hijos, especialmente en el caso de las familias monomarentales. La ausencia de un sistema integral de permisos y prestaciones adecuados y suficientes genera grandes desequilibrios de género y sitúa sobre las mujeres un mayor peso en los cuidados, y esto lastra su desarrollo personal y profesional. Las mujeres dedican el doble de tiempo al cuidado de los hijos e hijas que los hombres: mientras que las mujeres dedican casi siete horas de media al día, los hombres dedican tres horas y media. Esta brecha también es perceptible en el mercado laboral, donde las mujeres tienen una tasa de parcialidad y temporalidad mayor que los hombres, y, además, piden más excedencias y permisos para el cuidado que los hombres. Precisamente, la Directiva 2019/1158 quiere terminar con esta brecha. Es una directiva relativa a la conciliación de la vida familiar y profesional de los progenitores y cuidadores, y con ella se da un impulso de regulación de los permisos para los cuidados en nuestro país. La directiva reconoce que el marco jurídico vigente de la Unión proporciona pocos incentivos a los hombres para que asuman la misma cantidad de responsabilidades en los cuidados familiares. El desequilibrio en el diseño de las políticas sobre conciliación de la vida familiar y la vida profesional entre hombres y mujeres incrementa los estereotipos y las diferencias de género en materia laboral y familiar. Asimismo, ha quedado demostrado que las fórmulas para conciliar la vida familiar y la profesional, como los permisos o las fórmulas de trabajo flexible, tienen un impacto positivo en la reducción de la carga relativa del trabajo familiar no remunerado, que recae sobre las mujeres, y deja a las mujeres más tiempo para el trabajo remunerado. La trasposición de esta directiva la ha impulsado el Gobierno de coalición mediante el Real Decreto Ley 5/2023, creando un nuevo permiso parental por el que las personas trabajadoras tienen derecho a ocho semanas hasta el momento en que los niños y niñas cumplen 8 años. (Aplausos). Este Gobierno también ha hecho una modificación de las condiciones del permiso de lactancia, introducida a través del Real Decreto 2/2024, que elimina la condicionalidad en el ejercicio del derecho a ausentarse en función de las previsiones de la negociación colectiva o del acuerdo de la empresa, y garantiza todas las posibilidades de disfrute, también las horas retribuidas de ausencia, como un derecho inalienable de todas las personas trabajadoras.»
Fragmento 4 de 5 de esta intervención.