Josep Maria CrusetJunts
Diputado
«¿Que los indicadores macroeconómicos parecen apuntar en la buena dirección? Sí, es verdad. Hay datos macroeconómicos que, ciertamente, son positivos. ¿Significa esto, sin embargo, que estos datos positivos vayan en beneficio de la gente de la calle y que lo noten en su economía diaria? No, no, nada, ni por asomo. En la calle se respira una realidad muy distinta de esta euforia macroeconómica que a menudo explica el Gobierno del Estado. A pesar de pagar unos impuestos altísimos, en la calle se viven dificultades para, por ejemplo, moverse con normalidad en transporte público y no quemar tu tiempo parado en un tren regional o de cercanías, de rodalies; dificultades para poder encontrar y pagar una vivienda digna; para poder comprar a precio asequible los productos básicos que necesita una familia; dificultades para poder obtener unos servicios sanitarios rápidos, de calidad; también, dificultades para mantener operativo el pequeño comercio o para poder vivir dignamente de la tierra o del mar; dificultades para ir avanzando en el día a día de las empresas, enterradas bajo la burocracia de la propia Administración. Y en la calle, evidentemente, también se vive sufrimiento por la presión fiscal del Gobierno, una presión fiscal que en los últimos años ha aumentado un 20 %, con incrementos espectaculares como el 43 % de aumento del de sociedades o el 39 % del IRPF a causa de no querer deflactarlo en función de la inflación.»
Fragmento 4 de 6 de esta intervención.