Diputada
«Es imprescindible, pues, establecer el 0,0 como norma para estos colectivos y fortalecer la pedagogía específica para ellos. Debemos considerar que la reincidencia en alcoholemia sea un agravante penal y establecer programas obligatorios de reeducación y rehabilitación para conductores reincidentes. La respuesta debe ser integral: no solo el castigo, sino también lograr un cambio en la conducta y una nueva cultura de la responsabilidad. Este mensaje tiene que llegar de forma rotunda a toda la sociedad. No solo se trata de prohibir beber. Bebe tanto como quieras, pero, si bebes, no conduzcas. No tiene más, hay que disociar definitivamente ambas acciones. Como se suele decir, quien no conduce que beba lo que quiera, pero quien conduce no puede beber. Por último, quiero interpelar a los que ven esta propuesta como una limitación de la libertad individual. ¿Ustedes se dejarían operar por un cirujano que hubiera bebido antes de entrar al quirófano? ¿Dejarían subir a un transporte escolar a sus hijos si el conductor se hubiera tomado solo una cervecita antes de conducir? Igual de serio es conducir un vehículo particular bajo los efectos del alcohol. Todos los segundos cuentan, todas las decisiones suman o restan vidas, y nuestras carreteras deben ser espacios seguros, y no escenarios de tragedias evitables. Desde Esquerra defendemos la vida, la responsabilidad colectiva y el derecho a una movilidad segura. No es una cuestión ideológica, es una cuestión humanitaria. Por tanto, votaremos a favor de su tramitación y, obviamente, presentaremos todas las enmiendas que creamos necesarias. Muchas gracias. (Aplausos).»
Fragmento 6 de 6 de esta intervención.