Fèlix Alonso CantornéSumar
Diputado
«Recuerdo perfectamente cuando, al frente de la Conselleria de Interior de la Generalitat de Catalunya, Juan Saura y Juan Boada introdujeron medidas de reducción variable de velocidad, tasta 80km/h. Todo fueron críticas. Todo el mundo criticaba, especialmente los medios de comunicación, alguno a la vanguardia de ellos, y un Gobierno -la oposición, que luego estuvo en el Gobierno- que no se atrevió a retirar otras medidas, solo modificaron algunas pinceladas pequeñas: son valientes en el populismo, pero siempre prudentes a la hora de quitar medidas que reducen víctimas y contaminación. En el 2003 más de 5300 personas murieron en las carreteras españolas. Desde entonces, el carné por puntos, los controles de alcoholemia y los límites de velocidad han logrado salvar más de cuatro mil vidas al año. Pero el peligro sigue ahí. En el año 2023 la mortalidad en carretera volvió a aumentar; sí, volvió a aumentar. Y cada punto porcentual de incremento significa familias rotas, proyectos truncados, personas que jamás volverán a casa. Los actuales límites de alcohol en sangre para conductores fueron recogidos, como he dicho antes, en el Real Decreto 1428/2003, de 21 de noviembre; han pasado veintidós años y en este tiempo la sociedad española ha cambiado mucho en algunos aspectos. La introducción de medidas como el cinturón de seguridad obligatorio en los asientos de atrás, el uso del casco en motos y bicicletas, los controles de alcoholemia y drogas, las mejoras en la infraestructura vial y la seguridad de los vehículos, la reducción de los límites de velocidad, la instalación de radares, así como campañas de concienciación en escuelas y medios de comunicación han sido determinantes para reducir la siniestralidad en nuestras carreteras. Gracias a estas políticas, España ha pasado de ocupar el noveno puesto al cuarto en el ranking europeo de seguridad vial, demostrando que la prevención y la regulación salvan vidas. Pero no podemos resignarnos con esta proposición de ley, que avanza en un modelo de seguridad vial más efectivo, alineados con países como Suecia y Finlandia, que han demostrado que la tolerancia cero funciona, porque, sí, aún estamos lejos también del 0,0 % de Bulgaria, Eslovaquia y Hungría. Sí, señorías de VOX, su admirado agente Orban es del 0,0. Y, si ellos pueden hacerlo, ¿por qué nosotros no?»
Fragmento 4 de 5 de esta intervención.