Josep Maria CrusetJunts
Diputado
«Si no bastara con eso, un autónomo no puede deducirse los gastos del vehículo o de trabajar desde casa; si tiene que devolver préstamos, lo tiene que hacer con los euros de la renta neta que le queden tras pagar impuestos; si está enfermo, intentará ir a trabajar igualmente, porque económicamente no se puede permitir cogerse la baja; si no tiene más remedio que cogerse la baja, va a poner en riesgo la continuidad del negocio, porque no habrá nadie que le pueda sustituir; si tiene un familiar directo que se tiene que operar, no tendrá derecho a permisos retribuidos; si sube el IPC, no se le actualizará automáticamente la retribución; si recibió ayudas durante el COVID, ahora se le podrá reclamar que las devuelva; y, si no le va bien, le podrán embargar su residencia habitual. En definitiva, a pesar de ser prácticamente el 20 % de los trabajadores que cotizan, los autónomos son los grandes castigados cuando ustedes fijan sus políticas. Usted me dirá que no y yo le diré que sí, porque si no, por ejemplo, usted no permitiría que hoy los autónomos vivieran con la angustia de no saber si podrán seguir trabajando por módulos, una angustia que se da porque usted todavía no ha conseguido aprobar el real decreto económico que tiene que actualizar esta situación; un real decreto que, por inexistente, pone en riesgo muchos otros sectores y que su inmovilismo los acerca peligrosamente al precipicio. Luego, todo serán excusas y lamentaciones. Dese prisa a negociar, porque ya sabe que con nosotros las prisas no sirven; apúrese a negociar, porque ya sabe que con nosotros no podrá salir el presidente Sánchez a agradecernos los votos a cambio de nada.»
Fragmento 3 de 3 de esta intervención.