Noelia Núñez GonzálezPP
Diputada
«Izquierda Unida, formación a la que la señora Rego pertenece, anuncia movilizaciones contra el Gobierno, del que la señora Rego forma parte, ante el aumento del gasto militar. Qué coherencia la suya, señora ministra, a la altura de la del señor Ábalos dándonos lecciones de lucha contra la corrupción o la del señor Errejón de feminismo. Es cierto que la coherencia nunca ha sido su fuerte. Pasó usted de no condenar en Europa el internamiento de niños ucranianos en campos de rusificación a ser la encargada de velar en nuestro país por los derechos de la infancia y de la juventud. Ahora se traiciona a sí misma y a sus votantes, la ministra revolucionaria que cambió la pancarta por unos cuantos asesores y el coche oficial. Escuela Yolanda Díaz, suponemos. Señora ministra, usted iba con el puño en alto gritando, bramando el 'No a la guerra', y de eso ya no queda absolutamente nada, porque ya no hay cielos que asaltar, porque ahora viven ustedes en ese Olimpo de la casta. ¿Qué más da lo que haya dicho usted antes, ministra? ¿Qué más da una contradicción más? Son feministas de catálogo y luminoso, son comunistas de caviar y activistas de la moqueta, siempre que sea, eso sí, pública y de calidad. (Aplausos). Vendeobreros les llegan a llamar en algún círculo, pero son sobre todo pseudopacifistas de la guerra en un Gobierno que por la silla tragará con el gasto militar. Si no, señora ministra, sea valiente hoy, haga algo verdaderamente novedoso, verdaderamente revolucionario y respóndanos a la oposición en una sesión de control. Díganos, cuando se aumente el gasto en defensa, ¿qué es lo que va a hacer usted? ¿Seguir sentada en esa silla? ¿Entre Margarita Robles y Antonio Maíllo a quién elegirá usted, señora ministra? Como buena extremista de izquierda usted se decantará por la traición, por el silencio y la complicidad, porque su único principio siempre ha sido el poder y ni sus votantes ni los jóvenes le van a perdonar. Ahora desempolve la pancarta, no le pase como a los sindicatos hace un tiempo. Hágalo pronto, porque ya le advierto de que somos nosotros y sus incoherencias los que pronto de Moncloa les vamos a desalojar Muchas gracias. (Aplausos.-El señor Tellado Filgueira: ¡Muy bien!).»