Óscar Puente SantiagoPSOE
Ministro de Transportes y Movilidad Sostenible
«En séptimo lugar, el domingo 9 de marzo, se produce el arrollamiento de una persona en Montcada i Reixac. El miércoles 12 de marzo, entre Blanes y Massanes, a la altura del apeadero de Tordera, el tren arrolló unas bombonas de oxígeno que fueron depositadas previamente por dos personas que se subieron posteriormente al tren; tras el arrollamiento, el propio maquinista tuvo que retirar las bombonas y apartar el tren, puesto que este quedó inutilizado. (El señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia). Por cierto, ante esta catarata de acontecimientos relacionados con el vandalismo ferroviario, echo en falta alguna condena por parte de alguien en Cataluña; sí, porque parece que no les importa. Quiero recordarles que más de la mitad de los actos de vandalismo que suceden en toda la red ferroviaria española se producen en el área de Barcelona; más de la mitad, y eso son molestias para todos los usuarios de los ferrocarriles en Cataluña. Ese mismo miércoles, 12 de marzo, se produce la rotura de cable provocado por el equipo de trabajo nocturno que está instalando el sistema de seguridad ERTMS en la línea. Quizá convendría explicarles en qué condiciones estamos trabajando: por el día trabajamos en las líneas que están cortadas y por la noche, en una banda de cuatro horas, estamos trabajando en la totalidad de la línea, sustituyendo sistemas de seguridad, catenaria, etcétera; insisto, en bandas de mantenimiento de cuatro horas. ¿Por qué? Porque aquí la disyuntiva está clara, señora Granollers: o cortamos las líneas o hacemos las obras mientras estamos prestando el servicio. En Alemania hoy han optado por lo primero. Tiene una situación muy complicada y han decidido, por ejemplo, cortar la Berlín-Hamburgo. No le estoy hablando de una línea entre Bollullos del Condado y Amusquillo, de Esgueva; Berlín- Hamburgo, cortada durante casi un año. ¿Qué hacemos? ¿Hacemos eso? Hemos tenido cortada durante cinco meses la comunicación entre Tarragona y Barcelona por las obras en Roda de Bará y parecía que se acababa el mundo. Nos hemos gastado 30 millones de euros en un plan de transporte alternativo, que tampoco era suficiente. Es decir, explíquennos: ¿Qué prefieren ustedes, que cortemos y trabajemos o que trabajemos mientras estamos prestando el servicio? Esta es una disyuntiva importante, que creo que tendremos que debatir, más allá de hablar de caos, etcétera.»
Fragmento 4 de 8 de esta intervención.