Datos INE

29N · faltan 24 días

Elma Saiz DelgadoPSOE

Ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones

«Gracias, presidente. Buenos días, señorías. Señor Hoces, usted y yo nacimos en diciembre, usted del año 1983 y yo del año 1975. Somos los dos del mundo jurídico, somos los dos abogados y políticos y hemos estudiado los dos la Constitución, pero le quiero recordar que la Constitución española tiene 169 artículos, cuatro disposiciones adicionales, nueve disposiciones transitorias, una disposición derogatoria y una disposición final. Y la disposición derogatoria, señor Hoces, deroga el principio del Movimiento Nacional del 17 de mayo de 1958. Quiero recordarle, cuando habla usted de la Constitución, que lo haga en toda su extensión. Vamos a empezar en esta interpelación por lo más elemental. Dicen usted y su grupo mostrar una gran preocupación por la pérdida de soberanía que sufre España. Para que cualquier ciudadano que nos escuche pueda comprendernos, a ustedes aparentemente les causa un gran desasosiego que España pierda su capacidad de gobernarse a sí misma, es decir, que pierda su capacidad de hacer leyes, de administrarse, de ser reconocida internacionalmente como entidad independiente sin ser subordinada a otro país. Pues bien, es importante subrayar qué comprende el concepto de soberanía para que la ciudadanía, que es a quien nos debemos los que estamos hoy aquí presentes, sepa de qué estamos hablando. Al igual que es importante que sepan que nuestra Constitución establece en su artículo 1.2 que la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado. Esto es más importante de lo que parece, porque lo que significa esto, pese a sus estridencias y soflamas incendiarias, es que el poder no está en manos de una institución o de un grupo concreto, sino que reside en todos los ciudadanos, que lo ejercen democráticamente y, por tanto, les hace libres. Por eso, señoría, no se sostiene en ninguna parte que sean ustedes los que se erijan como mayores defensores de la soberanía en España; precisamente ustedes, que son, cuanto menos, el peor ejemplo y, cuanto más, su mayor amenaza. Podríamos hablar del atentado a la soberanía que supone su pretensión continua de desmantelar el estado del bienestar y debilitar la capacidad del Estado para proteger a todos los ciudadanos en favor de intereses privados, de su ataque constante a la legitimidad de las instituciones clave o de su pertinaz negación de la diversidad territorial de nuestro país, una diversidad territorial que dio lugar a que nuestra Constitución configurarse España como un Estado autonómico. Por tanto, dejen de confundir el desarrollo del Estado autonómico en el marco de nuestra Constitución con la pérdida de soberanía.»

Fragmento 1 de 7 de esta intervención.

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