Diputado
«Muchas gracias. Muchas gracias, señor vicepresidente. Señorías, se cumplen cinco años de uno de los episodios más trágicos y oscuros que hemos vivido en los últimos años, una tragedia donde muchos españoles, por culpa de las decisiones arbitrarias de este Gobierno y de los diferentes Gobiernos autonómicos, pagaron un precio muy alto, no solo económicamente, sino también con la pérdida de derechos y libertades, y lo que es peor y más grave, muchos españoles pagaron la negligencia de este Gobierno con su salud e, incluso, con la vida. Esta agencia venía a corregir algunos de esos errores, como la falta de respuesta rápida, de preparación y de coordinación, pero como siempre, y como buenos socialistas, ustedes nunca pierden la oportunidad de perder una oportunidad. (Aplausos). Y esta ley es una prueba más de ello, hemos perdido una oportunidad. Dijimos que esta agencia podría convertirse en un chiringuito para colocar a los suyos, y no nos equivocábamos. El infame señor Fernando Simón, aquí presente, funesto portavoz del Gobierno de Sánchez durante la pandemia, el mismo que reconoció haber sido testigo de mentiras flagrantes por parte de este Gobierno, se postula ahora como candidato a dirigir esta agencia. Un señor que, ante la mentira y la manipulación, ni lo denunció ni dimitió. (Aplausos). Un Fernando Simón que antes, durante y después de la pandemia, solo fue un títere al servicio de Salvador Illa y de Pedro Sánchez; que el 31 de enero de 2020 nos decía que España no iba a tener más allá de algún caso diagnosticado; que a mitad de febrero nos seguía diciendo que no había que alarmarse por el coronavirus; que ese mismo mes nos decía que no tenía sentido alguno que los ciudadanos sanos usaran mascarillas, criterio que luego cambió, quizás porque algunos socialistas vieron el negocio que podían hacer con ellas; que, mientras nos obligaban a cancelar algunos eventos, otros los mantenían; que, mientras suspendían seminarios de los médicos y sus vacaciones, mantenían las manifestaciones del 8M y salían los ministros en tropel -aún nos acordamos de la ministra Calvo diciendo: Nos va la vida en ello, en acudir a la manifestación del 8M- y, el propio Simón dijo que, si su hijo le preguntaba, le diría que hiciera lo que quisiera. Un 8M en el que vimos a ministros con guantes morados para no tocar nada; un 8M en el que vimos cómo se les decía a los ministros: Nada de besos, que hay virus; un 8M en el que pillaron a Irene Montero en un off the record reconociendo que lo sabían. Convirtieron sus aquelarres feministas en auténticos 'infectódromos'. Su marcha feminista, ese 8M, se convirtió en una marcha fúnebre; lo sabían y callaron. (Aplausos).»
Fragmento 1 de 4 de esta intervención.