Mónica García GómezMM
Ministra de Sanidad
«Señorías, la salud pública siempre ha sido invisible, pero siempre ha estado ahí. Incluso está hoy aquí, mientras ustedes la han atacado. Estaba ahí durante la Ley de Salud Pública del año 2011, que promovió la ministra Leire Pajín, y hablaba de que deberíamos haber reforzado nuestras direcciones generales de Salud Pública. Estaba ahí la salud pública durante la crisis del Ébola, que sirvió como un primer aviso y nos recordó los frágiles que podíamos ser frente a las amenazas sanitarias globales. Y estaba ahí, antes, durante y después de la pandemia, advirtiéndonos de la necesidad de inversión y vigilancia epidemiológica, de la necesidad de prepararnos para reforzar nuestra preparación y nuestra respuesta y de la urgencia de tomarse en serio la prevención y de tomarse en serio la salud pública. En el año 2019, el director de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom, advirtió de que el mundo no estaba preparado para una pandemia, que el mundo no estaba preparado para una próxima pandemia. No fue una premonición oscura ni una exageración alarmista, fue una advertencia basada en datos, basada en datos científicos, en tendencias claras, en los expertos. Fue entonces cuando llegó la COVID-19, y llegó con su profecía autocumplida; llegó convirtiendo en distopía los gritos de auxilio de la ciencia, y llegó cobrándose todos los negacionismos juntos. La pandemia nos pilló con el pie cambiado y con los radares apagados, y eso no nos puede volver a pasar. Nos enfrentamos a un enemigo desconocido sin las herramientas adecuadas, sin los sistemas de vigilancia preparados y sin una estrategia clara para anticiparnos a su avance. Y, les recuerdo, las competencias en materia de vigilancia epidemiológica están en las comunidades autónomas.»
Fragmento 2 de 8 de esta intervención.