29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Mónica García GómezMM

Ministra de Sanidad

«Con el conocimiento disponible en aquel momento, se tomaron las mejores decisiones, que fueron evolucionando a medida que teníamos cada vez más y mejor información, y esto es algo que tienen superado la ciencia y la medicina. Cuando empezó la pandemia, en los hospitales empezamos a tratar con fármacos que, al poco tiempo, se demostró que no eran eficaces, y fuimos capaces de cambiar, y fuimos capaces de evolucionar, y los científicos y los profesionales fuimos capaces de no echarnos la culpa unos a otros. La política no fue capaz. El mejor momento de la política fue cuando la política se puso al servicio de la ciencia. Por eso, una vez que la política se puso al servicio de la ciencia, pudimos contar con los mejores profesionales y tomar las mejores decisiones. La desventaja de partida era inasumible: íbamos siempre por detrás, corrigiendo errores sobre la marcha y reaccionando en lugar de anticiparnos; el virus nos marcaba el ritmo y nosotros tratábamos de seguirlo con herramientas que antes no teníamos pero que hoy, en esta Cámara, tenemos la alegría de poder ratificar. Una vez superada la pandemia, quedó claro que una de las tareas imprescindibles era reforzar nuestra capacidad de prevención y respuesta rápida para que nunca más nos encontráramos ni con el pie cambiado ni con los radares apagados. La Comisión para la Reconstrucción lo señaló con contundencia, las instituciones europeas lo advirtieron con claridad y era, además, una deuda pendiente que teníamos con la ley de salud pública del 2011, que durante demasiado tiempo se había quedado en un cajón. Entre muchos deberes pendientes, uno de los más urgentes era la creación de una Agencia Estatal de Salud Pública, un organismo diseñado para reforzar nuestra capacidad de vigilancia, mejorar la coordinación entre Administraciones y dotarnos de una respuesta más ágil. En definitiva, se trataba de construir un sistema de prevención del siglo XXI, capaz de anticiparse a los desafíos del siglo XXI.»

Fragmento 3 de 8 de esta intervención.

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