Ángel Ibáñez HernandoPP
Diputado
«Así las cosas, saludamos positivamente la regulación de los grupos de interés, pero lo hacemos en aras de una verdadera transparencia e integridad y no para dar apariencia de ello, sin que realmente la regulación sirva para nada. Por eso, somos críticos con el texto que ha aprobado el Gobierno y manifestamos nuestra preocupación por varios motivos: el primero de ellos, porque algunos actores claves de estos procesos de interacción entre el sector público y los grupos de interés les han dejado fuera. Y no es que el grupo que presenta esta enmienda a la totalidad hable de ellos; baste indicar que fueron ustedes, el Gobierno, quien en el hito 432 de la adenda del plan de recuperación se comprometía -abro comillas- 'a la entrada en vigor de una ley que regule las relaciones entre el sector público y los grupos de interés, incluidos los sindicatos'. Si el compromiso suyo, el del Gobierno, era incluirlos, ¿por qué ahora les excluyen? ¿Cuál es la razón? El segundo, porque la ley solamente establece obligaciones para los grupos de interés -no hay tal equilibrio, señor ministro-, pero no para los responsables de tomar decisiones en la propia Administración y, claro, ¿esto a qué puede obedecer -tercer motivo- Pues al hecho de que se designa en la ley a quien debe velar por la transparencia e integridad de las relaciones entre los grupos de interés y el sector público. Y, ¿acaso esta responsabilidad recae en alguna oficina que pueda disponer de independencia, de autonomía, de capacidad competencial o de recursos suficientes, tal y como nos demanda el Consejo de Europa? No, va a ser una oficina que dependerá de una persona con rango de director general y que será nombrada por el Consejo de Ministros a propuesta del actual ministro que nos ha presentado hoy la ley. Sí, lo han oído bien, el jefe final que gestionará a los grupos de interés es el mismo que ha ido recientemente a Francia a hacer de grupo de interés en nombre de Sánchez para influir en los accionariados de empresas privadas y favorecer intereses del Gobierno. (Aplausos). ¡Eso sí que es de traca, eso sí que es de traca! Como dirían en mi tierra, esta ley quiere poner al zorro a cuidar del gallinero, y esto es inaceptable. Para nosotros es bochornoso y tendría que hacer que se les cayera la cara de vergüenza si al Gobierno le quedara un solo 'reskoldo' de respeto a la democracia en este país.»
Fragmento 3 de 5 de esta intervención.