29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Júlia Boada DanésSumar

Diputada

«Es un hecho que el mercado de créditos de carbono ha reducido las emisiones de gases de efecto invernadero, aunque su ambición podría ser mucho mayor. Las empresas se ven obligadas a comprar créditos para compensar sus emisiones a un precio regulado por el mercado y también se ven obligadas a seguir la senda de la descarbonización a la par que garantizan su competitividad, contribuyendo así a la lucha contra el cambio climático y a la promoción del desarrollo sostenible, como recogía el Protocolo de Kioto. Este régimen tiene un impacto positivo en el clima, a la vez que estimula la adaptación de las empresas de distintos sectores a ser cada vez menos contaminantes. Aun así, el sistema no es lo suficientemente eficiente ni justo. Aunque la cantidad de créditos disponibles se va reduciendo con el tiempo para garantizar que también bajen las emisiones, el fuerte impulso que ha dado la Unión Europea a las energías renovables ha provocado un excedente de créditos -sobre todo por la parte del sector eléctrico, que es el que se está descarbonizado más rápido- que, sumado a una menor demanda, ha hecho disminuir el precio del carbono en los últimos años. Hace falta elevar el precio del carbono y reducir el volumen de créditos a un ritmo más acorde con los objetivos para 2030 y 2040. (Aplausos).»

Fragmento 2 de 4 de esta intervención.

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