Pedro SánchezPSOE
Presidente del Gobierno
«Sobre estas interpretaciones y expectativas, los europeos construimos nuestra arquitectura de seguridad y de defensa; una arquitectura basada en la transigencia con Rusia, la interdependencia con los Estados Unidos y la división de Europa. Así, al margen de algunas referencias que se han hecho sucesivamente en el Tratado de Ámsterdam, el paraguas de la acción exterior, lo cierto es que hoy Europa carece de una política de seguridad y de defensa común. Europa cuenta con ejércitos nacionales de primer nivel, como es el español, y con una industria de seguridad y de defensa potente, puntera en muchos ámbitos; pero también es cierto que, como consecuencia de esa arquitectura, sufrimos dependencias tecnológicas y productivas severas y bajos niveles de interoperabilidad, por cierto, y coordinación entre nuestras Fuerzas Armadas. Hasta hace poco, esa realidad no era un problema prioritario. Ahora lo es porque, evidentemente, el escenario ha cambiado, no por nuestra culpa ni por nuestra voluntad. Nosotros, los europeos, seguimos creyendo que la diplomacia y que la prosperidad compartida son las mejores herramientas para fraguar una estabilidad y un desarrollo global; que el respeto al derecho internacional y al derecho internacional humanitario son la base para la paz y el progreso de las naciones en un mundo cada vez más multipolar. Y seguimos apostando por un Atlántico unido, por una OTAN fiel a la visión estratégica aprobada, precisamente, en la cumbre de la OTAN celebrada en la capital de España hace tres años. Pero la realidad, señorías, es que ni Rusia ni Estados Unidos lo ven así, y debemos aceptarlo. Debemos superar el bloqueo de la melancolía y adaptarnos a esta nueva situación, por muy descorazonadora que sea. Ya no podemos asumir que otros van a proteger nuestros cielos, nuestras infraestructuras o nuestras fronteras. Tendremos que hacerlo nosotros, y debemos hacerlo de forma inteligente, eficaz y coordinada. Por tanto, el momento es ahora. Hay que recuperar el proyecto de nuestros padres fundadores, allá por la década de 1950, y avanzar hacia integración de una política de seguridad y de defensa europea.»
Fragmento 6 de 26 de esta intervención.