Diputado
«Con estas precisiones previas pretendo hacerles ver que las cuestiones de defensa, de seguridad y de soberanía que hoy debatimos no pueden afrontarse de modo marrullero. Somos los representantes políticos de la cuarta potencia europea, de una de las grandes democracias del mundo, y deberíamos comportarnos como tal. El problema, señor Sánchez, es que ni su comparecencia ni su trayectoria permiten ser optimistas. ¿Cómo va a dar lecciones de seguridad quien cede las fronteras a los que no creen en la nación? (Aplausos). ¿Cómo vamos a procurar una respuesta conjunta de Europa si aquí el Gobierno responde cosas distintas en función del ministro que hable? ¿Cómo vamos a comprometernos ante la OTAN si la mitad del Gobierno quiere salirse de la OTAN? (Aplausos). Señorías, ¿cómo vamos a hacernos respetar fuera, si usted no se respeta a sí mismo, si incumple todo lo que dice y solo sigue siendo presidente por su falta de integridad? Para venir a hablar de temas tan serios lo primero sería un mínimo de respeto a la Cámara, a la democracia y a los españoles, y usted carece de eso. ¿Por qué? Porque bloquea iniciativas del primer partido de España, porque incumple mandatos aprobados por este hemiciclo sistemáticamente, porque obliga a la Mesa del Congreso a no asumir enmiendas del Senado, aun a riesgo de cometer un delito de prevaricación (aplausos) y ni presupuestos ni debate sobre el estado de la nación. Menudo desastre, ¿verdad? Pudiendo gobernar con las cuentas de la legislatura pasada, ¿para qué ponerse en evidencia? El Pedro Sánchez de 2017 le estaría pidiendo la dimisión, y en este caso ese Pedro Sánchez tendría razón.»
Fragmento 3 de 10 de esta intervención.