Javier José Folch BlancPP
Diputado
«Gracias, presidente. Señor ministro, comparece hoy en este hemiciclo a instancias del Partido Popular para que nos informe de los planes, medidas y acciones del Gobierno y de su ministerio para defender al sistema alimentario español frente a todas las amenazas que nos acechan con el actual contexto geopolítico a nivel internacional. El sector primario y alimentario español lleva arrastrando dificultades estructurales desde hace años y la actual situación de tensión geoestratégica ha venido a agravar aún más los problemas a los que se enfrentan nuestros agricultores, ganaderos y pescadores, estando sometidos a una insoportable incertidumbre en sus explotaciones. Señor Planas, primero, le propongo ponernos en situación. Repasemos brevemente estas amenazas, algunas de ellas comentadas hoy en la comparecencia del señor Sánchez. Una, los conflictos geopolíticos y las guerras. La guerra entre Rusia y Ucrania ha afectado a la producción y exportación de granos y fertilizantes, lo que ha elevado los costes de producción y los precios de los alimentos. Las tensiones en el mar Rojo han impactado en el transporte marítimo. Los posibles conflictos en Asia, Taiwán y el mar de China son nuevas amenazas para el comercio agroalimentario. Dos, la crisis climática, los desastres naturales y el aumento de la población mundial. Las sequías, las inundaciones y las olas de calor han afectado a la producción agrícola en América del Norte, Europa y Asia, y una cuestión: ya no tenemos más tierra para cultivar en el mundo. El aumento de la población mundial también está amenazado. Según la ONU, en 2017 éramos 7550 millones en el mundo, y en 2050, llegaremos a los 9800. Tres, el proteccionismo y las restricciones comerciales. El incremento de aranceles, tarifas y sanciones comerciales entre potencias como Estados Unidos, China, Europa, México y Canadá están alterando los circuitos habituales de las cadenas de suministro alimentarias, generando pánico en las relaciones comerciales. Y respecto a Mercosur, ya no sabemos a qué atenernos: hoy se da por bueno, mañana no, y Argentina está viendo la forma de salirse del futuro acuerdo para poder pactar con Trump. Cuatro, las crisis energéticas y los costos de producción. El aumento en los precios del petróleo y el gas afecta a los costes de producción agrícola y al transporte de alimentos, y la transición energética podría impactar en la disponibilidad de combustibles fósiles claves para la agroindustria. Cinco, las crisis alimentarias y las migraciones masivas. La pobreza y la miseria en muchas partes del mundo están generando excesivos desplazamientos forzados desde regiones de África y América Latina hacia España. Seis, la transformación digital y la ciberseguridad. La tecnología aplicada a la agricultura -big data, drones- aumenta los riesgos de vulnerabilidad en la producción de alimentos. Y, siete, el cambio en los patrones de consumo. El auge de las políticas ecorradicales, la promoción de proteínas alternativas, los alimentos sintéticos e industriales y las dietas fake amenazan a nuestra dieta atlántica-mediterránea, provocando la reducción del consumo de carne y pescado.»
Fragmento 1 de 6 de esta intervención.