Inés Granollers CunilleraERC
Diputada
«En Cataluña hay 1119 kilómetros de vías ferroviarias, de los cuales casi el 46 % es de vía única, y un total de 200 estaciones que dan servicio a 166 municipios, pero todo esto afecta al 71 % de la población catalana. Esta red es, o al menos debería ser, la columna vertebral de la movilidad del país, pero se encuentra en un estado de ruina. El parque móvil de cercanías, que consta de 271 unidades, tiene una media de veinte años y un 17 % ya supera los veinticinco años. El transporte que tendría que vertebrar Cataluña, como hemos dicho, en estos momentos no es un servicio público, señorías, es un museo sobre ruedas. Y a todo esto hay que sumarle también una infraestructura altamente tensionada. Solo en el núcleo de Barcelona se registran hasta 2594 circulaciones semanales en condiciones precarias y en una red que no puede asumir el volumen de demanda actual. Pero vayamos a hablar de problemas que pueden encontrar una solución rápida, señorías. El personal ferroviario también está tensionado y desmotivado, como los maquinistas, la mayoría de los cuales proceden de otras comunidades y abandonan el servicio en menos de un año. Esto es una mala planificación de los recursos humanos, y estas estaciones infradotadas y un centro de gestión colapsado no dan un buen servicio; ahora mismo, no estamos situando a las personas en el centro. Vemos con gran frustración cómo siguen las averías de horas y horas sin que haya información a los viajeros. El Ministerio de Transportes propone planes de choque y protocolos nuevos. Nos habla de inversiones millonarias, pero las actuaciones siguen siendo reactivas, parciales y claramente insuficientes.»
Fragmento 6 de 8 de esta intervención.