29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Ricardo Tarno BlancoPP

Diputado

«Gracias, señora presidenta. Señorías, estamos en un momento trascendental, vivimos tiempos difíciles. La cuestión ya no es si la seguridad de Europa está realmente amenazada o si debería asumir más responsabilidad por su propia seguridad, sino si estamos dispuestos a actuar con la decisión, la ambición y la altura de miras que la situación requiere. No lo decimos nosotros, sino la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, cuando el pasado 4 de marzo propuso el Plan Rearmar Europa. Europa ya ha dicho que está dispuesta. ¿A que está dispuesto el Gobierno de España? La Europa que conocieron y concibieron los fundadores ha cambiado mucho y también el sistema internacional basado en reglas. Estamos expuestos a peligros y amenazas. Europa es un espacio de libertad, seguridad y justicia formado por 27 países y 450 millones de ciudadanos que nos ha traído los niveles más altos de prosperidad y bienestar tras la Segunda Guerra Mundial, pero hoy se libra una guerra en nuestro suelo y nuestro socio trasatlántico tiene otras prioridades estratégicas alejadas del escenario europeo. El Consejo de Europa ha puesto de manifiesto que la Unión está dispuesta a actuar con determinación, porque nuestra seguridad depende de reforzar nuestra defensa y fortalecer la disuasión; ha puesto encima de la mesa el Plan ReArm, porque aunque a alguno de ustedes no les gusta el nombre, la falta de inversión y coordinación podría dejarnos en una situación de vulnerabilidad nada deseable. Tampoco podemos dejar de lado nuestra otra gran alianza, la OTAN. En 2014 todos los países nos comprometimos a destinar el 2 % de nuestro PIB al gasto en defensa. El secretario general de la OTAN ya empieza a hablar de una nueva meta del 3 % que se fijará previsiblemente en la Cumbre de La Haya del próximo mes de junio. Mientras, España es el país de la OTAN con menor gasto en defensa, no llegamos ni al 3 %. La situación actual nos obliga a todos los países miembros a tomar decisiones firmes y autónomas, aunque para el Gobierno de Sánchez esto es muy difícil o imposible, porque la firmeza de las decisiones se sustenta en la garantía de la palabra dada, todo lo contrario a lo que hace Sánchez, y porque la autonomía que estas decisiones requieren no es posible para un Gobierno fracturado internamente y sometido a las tensiones contradictorias de los socios que las sustentan y chantajean. La incapacidad de su Gobierno de colisión nos lleva a un choque internacional que no nos podemos permitir. Nos enfrentamos a un reto que hace imprescindible un Gobierno que pueda asumir compromisos y cumplirlos con la celeridad necesaria. Al señor Sánchez nuestros socios internacionales comienzan a mirarle con recelo y a poner en duda la solidez de su palabra. Señores socialistas, saben que el debate político lo tienen perdido y que solo les queda intentar engañar a la ciudadanía para sufrir el menos costo político. Esto no se lo digo yo, se lo dicen sus socios del Gobierno, los miembros que les piden que expliquen de dónde va a sacar el dinero. Esta mañana nos ha dicho de dónde no lo van a sacar, pero no sabemos de dónde va a salir el dinero. (Aplausos). Los mismos socios que, a pesar de ser parte del Gobierno, le critican por no someter este incremento de gasto a la Cámara ni presentar unos nuevos presupuestos generales del Estado. El martes escuchábamos que dicen no presentarlos porque sería perder el tiempo y hacer perder el tiempo al Congreso. ¡Qué barbaridad! Perder el tiempo es mantener una legislatura que no puede legislar y un Gobierno que no sabe gobernar. Convoquen elecciones cuanto antes mejor. Eso sí que es no perder el tiempo, señorías. (Aplausos). No es nada seria su actitud con esta Cámara. La situación que vivimos, en cambio, es de una enorme gravedad. No se trata ni de perder el tiempo ni de invertir en paz. No estamos ante una cuestión terminológica. Sus socios ya le han dicho que lo propongan como lo propongan y lo llamen como lo llamen se van a encontrar con su total y plena oposición. Señor Sánchez, esta vez no sirven sus eufemismos. Al desafío independentista de Cataluña lo llama crisis de convivencia, y a la amnistía y los indultos, desjudicialización del conflicto catalán. La crisis económica es un enfriamiento, y las subidas de impuestos, un recargo complementario temporal de solidaridad por justicia social. Eso dice. Los cambios en el sistema de pensiones son mecanismos de equidad intergeneracional, y lo último: la delegación de transferencia para hablar de la vergonzosa transferencia del control de fronteras a una comunidad autónoma. Y ahora están buscando el eufemismo para ver cómo llamarlo en vez de rearme o incremento del gasto; lo llamen como lo llamen, será un rearme y un incremento de gasto. (Aplausos).»

Fragmento 1 de 2 de esta intervención.

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