Txema Guijarro GarcíaSumar
Diputado
«No se trata ni mucho menos de una enmienda a la totalidad de sus antiguos planteamientos, ni desde luego de un compungido arrepentimiento por todo lo que hicieron, ¡qué va! Sencillamente, ustedes han decidido que el gasto en defensa es demasiado importante como para ajustarse a las exigencias presupuestarias que ustedes mismos impusieron. Es decir, los mismos ojos que ahora ven una urgencia insoportable por abarrotar los arsenales ante la amenaza de un mal potencial, esos mismos ojos fueron insensibles, ciegos, al mal real que carcomió el bienestar y la calidad de vida de millones de españoles y españolas. (Aplausos). Definitivamente, señorías del PP, nuestra mirada del mundo es diametralmente distinta a la suya. Piden ustedes, además, que se elabore un plan plurianual de inversiones en materia de defensa aprobado por este Congreso, además de un informe de sostenibilidad fiscal elaborado por AIReF. Esto parece coherente con el resto del contenido, aunque, francamente, señor Tarno, se echa de menos alguna referencia algo más detallada el apartado de ingresos públicos, ¿verdad? ¿Porque no debería acompañar esta propuesta alguna mención a la política tributaria? Parece lógico pensar que si tan claro tienen ustedes dónde hay que meter, será porque también tienen ustedes claro de dónde hay que sacar, ¿no? ¿Alguna figura tributaria sobre la que cabría, según su criterio, aumentar los tipos? ¿A lo mejor algún nuevo impuesto? ¿O lo resolvemos todo a base de déficit y, eventualmente, engordando deuda hasta no se sabe qué límite? Porque al final va a ser eso, ¿verdad? No se les ha escuchado reclamar la mutualización de deuda a nivel europeo de cara a cubrir estas partidas, que podría ser una vía para atender este aumento de gasto reduciendo el impacto sobre las cuentas del Estado. Tampoco los he escuchado solicitar al Banco Central Europeo algún tipo de política monetaria que facilite su financiación. Así que no quedaría otra, ¿verdad? Tiramos de bonos del Estado, bonos que probablemente comprarán las mismas manos privadas que se van a ver ahora beneficiadas por el aumento de la demanda de material militar; es decir, habría algunos -pocos, muy pocos- que harían su agosto a costa de unos recursos públicos que pagaríamos entre todos. Es decir, negocio redondo, ¿verdad?»
Fragmento 2 de 4 de esta intervención.