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29N · faltan 25 días

Esther Gil de Reboleño LastortresSumar

Diputada

«Gracias, presidente. Como decía Simone de Beauvoir, el diálogo es una de las formas más altas de libertad. En política ese diálogo cobra su máxima expresión en el debate democrático. Debatir es uno de los pilares fundamentales de cualquier democracia. Lo repetiremos muchas veces desde esta tribuna, casi como un mantra. Pero una cosa es decirlo y otra cosa muy distinta es practicarlo. Porque debatir no es solo hablar, es escuchar, es razonar, es tratar de llegar a acuerdos, es estar dispuestas a cambiar de opinión si los argumentos del otro son mejores. Hoy estamos aquí para hablar de algo más que de un trámite parlamentario. Estamos aquí para preguntarnos si de verdad creemos en la política como un instrumento de transformación, de justicia y de esperanza; si estamos dispuestos a asumir que la democracia no es un decorado, que no es una pose para las Cámaras, sino un compromiso real con la gente a la que representamos. Cuando debatimos si debe haber un debate anual sobre el Estado, la pregunta real no es si estamos a favor o en contra, la pregunta real es: ¿queremos realmente debatir sobre los grandes retos del Estado o vamos a seguir atrapados en la lógica del titular fácil y del enfrentamiento constante? Señorías, no podemos permitirnos perder más más tiempo. Vivimos tiempos difíciles, marcados por la incertidumbre, por la desigualdad y por el miedo. Ante eso necesitamos más política, no menos, pero necesitamos una política mejor, más valiente, más honesta, más útil. Podemos hablar del derecho a la vivienda, porque no es normal que haya familias enteras que no puedan pagar el alquiler mientras hay viviendas vacías, especulando con su valor. ¿Qué pasa con la ley de vivienda, señorías del PP? ¿Cuándo van a dejar de bloquearla en las comunidades en las que ustedes gobiernan? Podemos hablar también de economía, pero con nombres y apellidos, con la mirada puesta en las pequeñas empresas, en los autónomos y en los trabajadores que sostienen este Estado todos los días. ¿Vamos a seguir protegiendo a quienes más tienen o vamos a pedir de una vez por todas un esfuerzo a quienes pueden hacerlo? Hablamos del campo, de cómo las políticas de Trump, que algunos aquí aplauden, están poniendo en jaque a nuestros agricultores y ganaderos, o de cómo el neoliberalismo salvaje nos ha dejado sin industria, sin soberanía energética y sin herramientas para defendernos como país. Y ya que hablamos de defensa, hablemos de seguridad, pero no de la seguridad de los tanques y de las alambradas, sino de la seguridad que importa de verdad, la que da una sanidad pública fuerte, una educación de calidad, una pensión digna y una vivienda asequible. Esa es la seguridad que necesita la gente, que los discursos belicistas no nos alejen de la que consideramos la principal premisa: no hay seguridad posible sin una sociedad más justa y cohesionada. (Aplausos). Este es el pilar que evitará las intromisiones de potencias extranjeras en nuestra política doméstica.»

Fragmento 1 de 3 de esta intervención.

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