Esther Gil de Reboleño LastortresSumar
Diputada
«Señorías del Grupo Popular, tienen una responsabilidad histórica, y sé que lo saben, porque no todo vale por un puñado de votos, porque cuando se pacta con quien niega la violencia machista, el cambio climático o los derechos de los menores no solo se traicionan los principios democráticos, sino que se hipoteca el futuro de España. No se puede construir nada con quienes solo saben destruir, no se puede avanzar con quienes viven del enfrentamiento permanente, y lo digo con toda claridad: VOX no viene a debatir, viene a provocar, a sembrar odio y a gritar más fuerte para que no se escuche a nadie más. (Aplausos). Lo más peligroso es que ese estilo se contagia. Lo vemos cada día: más insultos y menos argumentos, más ruido y menos política. Así, señorías, no se construye, se destruye. España y Europa se encuentran en un momento histórico como pocas veces se ve. Los consensos que organizaron el mundo después de la derrota del fascismo en 1945 se desploman y este país, que pasó por una terrible dictadura y fue un país periférico en esas discusiones, hoy puede ser un actor central en el mundo, y muy especialmente dentro de Europa. Hablemos de eso, señorías, hablemos de nuestro destino compartido y de cómo ir aún más allá en aspectos estratégicos como la soberanía tecnológica, la profundización democrática, la independencia energética o el desarrollo de sectores estratégicos. Discutir y buscar consensos sobre esto, y no los clickbaits y los zascas, será lo que nos permita construir desde el disenso en una casa común. La gente está harta -lo repito, harta- del teatro, del cinismo, de los discursos vacíos, y no les falta razón, porque cuando se banaliza el debate, cuando se grita más de lo que se escucha, cuando se convierte esta Cámara en un plató, lo que se rompe no es el diálogo, sino la confianza, y sin confianza no hay democracia. Pero esto tiene remedio, claro que lo tiene. Empieza por cambiar la forma en la que debatimos, porque en política no hay enemigos, hay adversarios. Las diferencias no nos debilitan, nos enriquecen; que disentir no sea una amenaza, sino una oportunidad.»
Fragmento 2 de 3 de esta intervención.