Esther Gil de Reboleño LastortresSumar
Diputada
«Permítanme una reflexión final, y es que el feminismo tiene mucho que enseñarnos en esto, porque el feminismo no es solo una lucha por los derechos, es una forma de entender la política, una política de cuidados, de la escucha, del respeto, una política que entiende que convencer es más valioso que imponer, que el tono importa y que las formas también transforman. El feminismo nos recuerda que no hay cambio sin empatía, que no hay transformación sin efectos y que no hay una verdadera democracia si no somos capaces de escucharnos, de cuidarnos, de construir juntas y juntos desde la diferencia. Por tanto, sí, señorías -y voy terminando, presidente-, debatamos, pero hagámoslo bien, con respeto, argumentos y humildad, porque cada palabra que pronunciamos aquí tiene consecuencias fuera, porque cada gesto, cada frase y cada silencio está construyendo o destruyendo la democracia que decidimos defender. Termino con una apelación directa a todas sus señorías: estamos aquí no solo para ocupar escaños, sino para honrar la confianza depositada por la ciudadanía. Cada día que venimos a esta Cámara tenemos la oportunidad de hacer historia. Hagamos que valga la pena. Pongamos la política a la altura del pueblo que representamos, porque no necesitamos más ruido.»
Fragmento 3 de 3 de esta intervención.