29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Pilar Calvo GómezJunts

Diputada

«Como les decía, Cataluña celebró hace ya diez años los seis siglos de la llegada del pueblo gitano, de esta otra nación sin Estado, que tiene por bandera el azul del cielo, el verde del campo y el carro como símbolo de la libertad. Una libertad de ser que les ha sido negada con una crueldad inimaginable, en forma de genocidio: con el Samudaripen de la Segunda Guerra Mundial, en que medio millón de gitanos perdieron la vida, o la Gran Redada de 1749, recordada antes por otros compañeros, para exterminar a la población gitana. Arrestaron a todos los gitanos, se los llevaron a hacer trabajos forzados o a la cárcel, separando a hombres de mujeres para que no pudieran reproducirse. El rey Fernando VI venía a rematar la faena de reyes anteriores con la orden de expulsión de los Reyes Católicos, renovada por Felipe II y por Felipe III. Contra el pueblo gitano se han conjugado todas las formas del verbo discriminar y se ha declinado hasta el infinito el concepto de represión. Por eso los independentistas sentimos empatía y también proximidad con ellos. Ellos son parte del pueblo catalán. El pueblo gitano tiene una lengua propia, el romaní, que ha enriquecido la nuestra, con su cangueli, o el miedo a diñarla, o el chaval que jala, o el avi que no guipa bien, que no ve bien, o el tío rico de tanta pasta, tantos calés, que decimos en catalán, que tiene. Desde la empatía, por tanto, estamos de acuerdo en que haya iniciativas para reconocer al pueblo gitano y para hacer memoria de la injusticia que han sufrido a lo largo de los siglos. Hacer memoria de la injusticia y repararla.»

Fragmento 5 de 6 de esta intervención.

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