Diputada
«Mire, señora vicepresidenta, lo primero que tengo que aclarar es que yo no la he llamado sinvergüenza. He dicho que por algunas de sus actitudes se les debería caer la cara de vergüenza, que es distinto. A ver si, además de otras cuestiones, también está usted con problemas de oído. Yo no la he llamado sinvergüenza ninguna vez, señora vicepresidenta. (Aplausos). Dice usted que el PP no quiere que presenten los presupuestos. Preséntenlos y presente la senda de déficit también, por supuesto, entre otras cosas, porque es su obligación constitucional. No ha sido usted capaz de decirme cuál es el artículo que dice que se pueden prorrogar indefinidamente los presupuestos, señora vicepresidenta. Sáqueme la Constitución y dígame dónde lo pone. Dice que les gusta el libre mercado, pero les ha faltado tiempo para gastar 2000 millones de euros para intervenir en una empresa privada. ¡Pero cómo que les gusta el libre mercado, señora vicepresidenta, si tienen ustedes unos tics intervencionistas absolutos! Mire, señora vicepresidenta, se repite cada vez que sale aquí. Repite los mismos bulos, no contesta a nada. Vive en un bucle permanente de insultos, de demagogia, de ignorancia y de aspavientos. Son una fábrica de bulos y una fábrica de relatos, pero en quiebra, de la cual usted es la vicepresidenta. Y últimamente se ha pasado de frenada; solo hay que verlo en las últimas semanas en Andalucía. El presidente del Gobierno la ha apartado incluso del plan de los aranceles, porque ya usted no vende absolutamente nada. Hay que ver cómo paga Sánchez su sumisión inquebrantable, ¿eh, señora Montero?»
Fragmento 1 de 5 de esta intervención.