Diputado
«Muchas gracias, presidenta. Señorías, me van a permitir que hoy vengamos aquí no para hablar de partidos, que no nos dediquemos a hablar de culpables, que no califiquemos a uno de más amigo y a otro de más enemigo. Hoy, en nuestra humilde opinión, estamos aquí para hablar de otra cosa. Estamos aquí para hablar de los españoles y de los europeos, de sus problemas y de su incertidumbre ante las medidas arancelarias que vienen desde Estados Unidos. Desde que existe la economía tal como la conocemos hoy en día hay una verdad empírica: allí donde ha existido el libre comercio las sociedades han sido más prósperas y los ciudadanos han vivido mejor. Es verdad que parecía asumida, pero parece que en las últimas semanas esta realidad, el libre comercio, comienza a tambalearse. Ante esta nueva situación, tenemos dos opciones: empezar a buscar culpables, a señalar a unos y a otros, o empezar a analizar las oportunidades y las posibles medidas que desde nuestra posición podemos tomar para mejorar la situación. En primer lugar, tenemos que hablar claro a los españoles. Esto no es un plan; un plan como el de los Next Generation tiene reformas, ayudas y préstamos, y aquí no se ha presentado ni lo primero ni lo segundo. Se nos trae una parte de la parte última, los préstamos. Usted decía, ministro, que esto es una primera capa del plan. Lo compartimos. Pero más que en los grandes titulares hay que centrarse en cómo vamos a ejecutarlo. Por ejemplo, que no nos pase como con la dana. Cojo sus últimos datos (muestra un documento): un anuncio, 16 600 millones de euros. ¿Cuánto ha llegado a los afectados? De 16 600, han llegado 793, porque ni las ayudas del consorcio son ayudas del Gobierno -creo que lo compartimos- ni las ayudas para las infraestructuras de las entidades locales las reciben los afectados. Por tanto, tienen ustedes, ministro, dos retos. El primero es hacer un plan y el segundo es ejecutarlo. (Aplausos).»
Fragmento 1 de 7 de esta intervención.