Nahuel González LópezSumar
Diputado
«Y ahora permítanme aportar algo de contexto al debate. A nosotros y a nosotras nos gusta hablar de futuro, de un futuro de derechos, pero, para que entiendan lo que son derechos, a veces hay que recordar y los voy a citar: el sufragio universal auténtico, con el voto de las mujeres; la laicidad del Estado y la libertad de culto; la educación pública gratuita y laica, que erradicaba el analfabetismo; las misiones pedagógicas, que llevaban la cultura por primera vez a los rincones más olvidados; el derecho de autodeterminación y el reconocimiento de las naciones del Estado español; la reforma agraria, que ofrecía tierra a los campesinos, los más olvidados de la historia; la ley de contratos de trabajo y el jurado mixto, que protegían los derechos laborales; la jornada laboral de ocho horas, un tema de actualidad, y aquí me detengo; la negociación colectiva y la dignidad en el trabajo; el acceso a la salud pública; el concepto propio de la salud pública; la modernización de un ejército, sometido por primera vez al poder civil; la independencia judicial y la protección de las libertades de expresión, reunión y asociación; el divorcio, que permitía a hombres y mujeres decidir sobre sus propias vidas; el impulso cultural, la generación del 27, de creadores y creadoras que soñaron un país libre; la reforma financiera, que buscaba justicia social en la economía; el compromiso con la igualdad, la educación, la cultura, la dignidad; la abolición de la pena de muerte, de la cadena perpetua y de los trabajos forzados; la elección democrática de la jefatura del Estado. Señorías, he citado uno de los periodos de progreso más grandes de nuestra historia. Y, sí, con orgullo, les decimos a ustedes que nadie, absolutamente nadie va a arrancar del pensamiento colectivo que el 14 de abril se alzaron flores de esperanza y que el 1, el que ustedes celebran, fue la vuelta al gris y a la oscuridad del medievo. (Aplausos).»
Fragmento 3 de 6 de esta intervención.