Diputado
«Pero ¿qué pasó exactamente el lunes 28 de abril? Lo que explica cualquier experto imparcial, cualquier experto o experta que no cobre de un lobby: un apagón por exceso de energía. Un apagón porque el sistema eléctrico español no está preparado, porque no se invierte lo suficiente desde lo privado para recibir la cantidad de energía renovable que recibe. El 80 % de Red Eléctrica, como ustedes saben, señorías, es propiedad de las grandes eléctricas, que no invierten lo que deberían invertir. Porque es muchísimo más barato desconectar las empresas del sistema de respuesta rápida que quemar gas, por ejemplo, para equilibrar el sistema. En definitiva, que una vez más lo privado imperó sobre lo público. Así, señorías, el culpable no ha sido lo público, el culpable no ha sido la izquierda y sus manías verdes. Aquí el culpable no ha sido un exceso de renovables. Aquí el culpable no ha sido una falta de nucleares. De hecho, si el sistema eléctrico español se hubiera sustentado exclusivamente en las centrales nucleares, el apagón hubiera durado como mínimo treinta horas. Aquí el culpable, una vez más, ha sido la codicia de un oligopolio privado que cree que su beneficio salvaje está por encima de un derecho, de un bien esencial, que es que la gente tenga luz. Ni más ni menos. Para que todo el mundo lo entienda: el oligopolio eléctrico privado ha preferido su beneficio a tus derechos. Una vez más, han preferido su dinero a los derechos de la gente. ¿Y por qué? Porque pueden. Las grandes eléctricas privadas de este país hacen lo que hacen porque pueden. Porque pueden. Porque este Gobierno (señala al presidente del Gobierno) y los Gobiernos que han antecedido a este Gobierno se han plegado a sus deseos. ¿Y por qué? Señorías, todo el mundo lo sabe: porque el 40 % -el 40 %- de los expresidentes y exministros y exministras de este país han acabado en el consejo de administración de una gran eléctrica, muchos de ellos sin saber distinguir un enchufe de un interruptor. Pero da igual, da lo mismo. Y es así exactamente como lo privado acaba controlando lo público.»
Fragmento 4 de 8 de esta intervención.